Capítulo 40

El sol alumbraba cada rincón de la habitación. Megumi entró en el cuarto de Kai para despertarle. Ya era la hora de marcharse a buscar los materiales. Todo estaba listo.

Se acercó al bulto de la cama y saltó encima. El bulto gritó asustado.

Kai – ¡¿PERO QUÉ?!

Megumi – ¡¡ARRIBA PEREZOSO!!

Kai – eres una bruta – se desperezó – gracias por despertarme tan suavemente. – añadió con ironía.

Megumi – de nada – dijo guiñándole un ojo al chico – venga vístete que antes de que se ponga el sol tenemos que estar de vuelta. Seguro que nadie sobreviviría una noche en estos bosques y si es verdad que hay alguien más en la isla no creo que sea una agradable sorpresa encontrarles.

Kai – ¿todavía no se sabe ni quienes, ni cuántos son? – su hermana negó con la cabeza despacio.

Megumi – según Nami sus espíritus temen acercarse. Eso nos indica que muy buenas intenciones no deben detener. Pero debemos dar prioridad a la pulsera. No entiendo cómo puede haber llegado alguien más aquí y si por casualidad buscan algo, igual nos toca hacerles una visita…– contempló como Kai se había hecho un ovillo y le daba la espalda completamente sopa – ¡¿TE QUIERES LEVANTAR?!

Kai – VOYYYYYYYYYYY…pesada.

Megumi – ¿qué dices?

Kai – que te quiero – murmuró como un zombie con la voz ahogada por el almohadón. Su hermana asintió y salió satisfecha de la habitación. –…matar.

 

 

Estaban fuera de la cabaña, cada uno con su grupo guardándose lo que ahora eran móviles y reproductores de música más que normales.

Nami – yo no puedo acompañaros, debo seguir vigilando esta zona intentando averiguar algo sobre las anomalías de mis espíritus – estaba subida a la espalda de Shira para hacerse notar.

Shira – jo que mona eres.

Nami –g-gracias Usuaria del Agua – se sonrojó y sus ojos cambiaron a un beige claro. De pronto posó su mirada en los gemelos y los señaló – vosotros dos, acabaréis suplicándome que os coma así que regresad con vida. Nadie más os puede comer salvo yo.

Kuroi – a mi no me vuelves a tocar sanguijuela.

Shiroi – te vendo a Kuroi y a mí me dejas en paz ¿qué te parece? Es un buen negocio.

Nami – perfecto – miró a Kuroi relamiéndose.

Kuroi – ¿¡POR QUÉ YO!? ¡TRAIDOR!

Sejo – deja que te coma, encima que nos ayuda…

Nami – y a ti también te comeré – se dirigió a Sejo.

Sejo – si me dejas el jacuzzi me vale.

Nami – trato hecho – le observó con ojos brillantes.

Megumi – ¡¿queréis dejar lo de comerse?! ¡Tenemos que ir a por los materiales antes de que se nos haga de noche! Cuanto más tiempo tardemos más tiempo pasará en casa y más afectará la isla tanto a Shira como al resto.

Nami – ¡eso! A ver si estamos a lo que hay que estar – se bajó de la espalda de Shira – bien yo me voy a prepararlo todo para hacer el sello – se puso de nuevo la capucha – buena suerte, Shikatsus y Eitaika– dicho esto, un aura blanquecina la rodeó y desapareció dentro de la cabaña cruzando el lago sin alterar la superficie del agua un ápice.

Megumi – bueno, en la casa hay una especie de espejo. Ese espejo será el portal para volver. He creado un vínculo temporal con vuestros móviles. Lo único que tenéis que hacer es seguir las instrucciones y en unos segundos apareceréis aquí ¿de acuerdo? Lo único malo es que si por algún casual más de dos quieren transportarse a la vez se sobrecargará y no funcionará. Procurad no ir en masa.

Todos asintieron.

Megumi – bien chicos, si surge algún imprevisto no dudéis en usar los dispositivos para comunicarnos y si por alguna razón os sentís amenazados, tampoco dudéis en usar lo aprendido en los entrenamientos. Cada uno ya tenéis al menos una táctica de hechizo además de lo que ya sabíais hacer y lo que improvisáis…así que usadla. Si todo va bien nos vemos esta noche. Buena suerte.

Tras decir esto cada uno dispersó por su ruta en busca de los materiales.

 

 

En la cueva hacia más calor del que se esperaban, la temperatura de aquel lugar parecía la misma en todas partes. Habían decidido moverse para poder estar más tranquilos sin esos estúpidos espíritus que revoloteaban y lanzaban hechizos extraños de agua, pero solo les hacían cosquillas. Esos los más valientes. Los demás se dedicaban a huir de ellos. Y hacían bien. Los rechazos de la isla no estaban sirviendo de mucho, quizá les tuviera preparada alguna sorpresa. No podían saberlo. De nuevo uno de ellos habló.

? – me abuuuuurro mucho – su voz cantarina resonó en la cueva.

?? – tú fuiste quien tenía más ganas de venir “¡¡quiero volverle a ver!!” – se burlaba una voz femenina algo más grave que la anterior – estabas ya muy pesada con eso – dijo con enfado contenido.

? – es que necesito volverle a ver…y a ella también, aunque después de lo que ha hecho no voy a descansar hasta que deje de respirar – elevó la voz demasiado alto haciendo que uno de ellos se girara y la mirara de una forma que se la hizo estremecerse. – se llama venganza…

??? – no solo eso, estamos aquí para recuperar algo que nos pertenece. No lo olvides – una tercera voz más grave, de chico, se unió a la conversación.

? – él me pertenece…y ella…¡¡AAAGGG!! ¡¡A ELLA LA ODIO!! ¡¡LA ODIO!! ¡TODO ES POR SU CULPA! – gritó con rabia.

?? – lo tuyo es la tortura ¿no? –interrumpió la segunda voz.

? –…Y lo que voy a disfrutar cuando les tenga en mis manos – la voz se quebró por el odio y la ira.

?? – quizá tengas razón. Ahora es aburrido pero después la cosa va a cambiar. Al fin y al cabo tú eres la única que nos podía guiar aquí gracias a tu poder…

??? – ¿gracias a su poder? ¿Estás de broma, no? – el tono de burla de la voz grave tomó a todos por sorpresa. – gracias a su poder, como tú dices, esta isla no para de hacernos cosas raras y esos estúpidos bichos voladores son como moscas.

? – sabes perfectamente que estas encantado de estar aquí.

??? –… dentro de muy poco…JAJAJAJAJAJA – río sumido en sus pensamientos, la risa hacía eco en aquella cueva solitaria y el resto decidió ignorarlo.

¿? – Tenemos que recuperar a ese Rastreador ya que el otro está muerto – la voz de la cuarta persona presente les abrumó a todos. No solía hacerse notar pero cuando hablaba tenía un poder autoritario que les hacía temblar con su mirada irisada.

?? – Querrás decir que le matamos – rió la segunda voz.

??? – se lo merecía por desobedecer las órdenes. Ya ves como terminó, Él acabó teniendo lo que quería…bueno a medias. Y encima ellos nos fallaron por sus estúpidas debilidades.

? – ¡CÁLLATE! NO QUIERO QUE VUELVAS A MENCIONARLO O TE PERFORO LA CARA AQUÍ MISMO.

?? – está sensible, déjala.

??? – ese Shikatsu traidor te está afectando…me gusta. Así serás más letal.

¿? – pero por él no confundas tu objetivo Kiria, porque si no, serás tú la que estés en serios problemas. – la chica empezó a temblar ante su advertencia. Esa voz…era imposible mirarle a la cara sin temerle. Nadie se atrevía nunca a desobedecerle y ella no iba a ser la primera.

Pero un poco más lejos, allá cerca de un lago con una cascada cayendo en una cabaña, nueve personas habían partido en distintas direcciones, sin saber, que aquel viaje que parecía una excursión no iba a salir como ellos pensaban.

 

Fin del capítulo

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