Capítulo 32

Ai – por favor – empezó a sollozar.

Hana – Amm… ¡Megumi! ¡Tenemos visita! – llamó nerviosa a su entrenadora nerviosa sin apartar la vista de la niña.

 

Shira había terminado la curación de Kuroi y también la de Rora. Rin se había tenido que ir a casa, pero quedaron en informarle de lo que pasara. Mientras, los demás estaban dispersados por el salón, atentos a la niña.

Ai – escape de allí. – Hablaba bajito como si tuviera miedo de que sus palabras las pudiera escuchar quien no debiera – N-no quería haceros daño, perdón. – Miró al suelo – seguro que se ha chivado.

Shiroi – ¿quién? ¿El chico que estaba contigo? ¿El de la gorra roja? – ella asintió levemente.

Rora – y crees que le habrá contado a… los vuestros lo que ha pasado con Monocromo. – afirmó.

Sejo – ¡Sinangein! Un respeto por dios.

Rora – ¿quién es ese? – Se burló – Bueno entonces Ai, dices que quieres quedarte…pero…

Ai – ¡¡no os voy a hacer más daño lo prometo!! No quería estar ahí, me obligaron. Por eso os seguí después.

Shiroi – está asustada, no creo que mienta.

Ai – no saben dónde estoy. Ni siquiera se tienen que haber dado cuenta todavía. No voy a decir nada, en serio. Dejadme quedarme porfis – se sorbió los mocos sonoramente.

Megumi – bueno por suerte las instalaciones están vacías. Esta es tu casa – sonrió.

Hubo algo de escepticismo por parte de algunos miembros pero según la niña hablaba más se daban cuenta de que no intentaba engañarlos y estaba asustada de verdad.

Megumi le enseñó cómo ir a los alojamientos Shikatsu, mostrándole la mayoría de las salas (ya que todas era imposible porque aquello era enorme) y también le enseñó las habitaciones. No tardó en elegir una y dejar allí su túnica rosa. El resto del tour lo hizo sin ella y parecía todavía más menuda, con su largo pelo cayéndole liso en la espalda y aquellos tubos siniestros enrollados en los antebrazos como serpientes.

Ai le estuvo contando a Megumi por encima la pelea que tuvieron contra los Shikatsus elementales con tal de ver si la pequeña le decía algo que pudiese ser de interés pero charla tras charla lo único que se demostró fue la oposición de la niña a hacer lo que hacía y nada que le ayudara a resolver sus dudas. Ai era simplemente otro siervo más que actuaba contra su voluntad. No sabía ni ubicaciones, ni conocía a más personas a parte de los chicos con los que había trabajado aquella tarde. Llevaba relativamente poco con ellos desde que la sacaron del orfanato donde estaba interna pero vio prudente hacer lo que le pedían los mayores para no tener problemas.

 

 

 

Al día siguiente el resto de Shikatsu se volvieron a reunir para entrenar y en uno de los descansos apareció Ai saltando.

Kuroi – hola pequeñaja ¿qué tal por aquí?

Ai – ¡¡me gusta mucho este sitio!! ¡¡Es muy chuli!! – saltó con entusiasmo.

Kuroi – me alegro.

Al rato estaban todos con la nueva inquilina que parecía haberse adaptado a la perfección a aquel lugar.

Megumi – bueno cuéntanos que sabes hacer con tus poderes.

Ai – puessss. Sobre todo algo como Alquimia – sonrió entusiasmada. – Con estas perlas – mostró una bolsita con bolitas de varios colores – puedo lanzar muchos ataques diferentes. Depende de la que use. Esto de mis brazos hace más poderosos mis poderes – explicó con su vocecilla a la vez que se quitaba la túnica rosa dejando ver sus brazos al completo. Las garras cristalinas le llegaban hasta el codo. – pero se me dan mejor las pociones mágicas. Las de amor se me dan perfectamente y las de transformaciones van después.

Hana – ¿qué tipo de transformaciones?

Ai – pueeeeeees en otras personas o cosas. ¡¡Esperad que os lo enseño!! – salió disparada por la puerta y enseguida apareció con una bandeja con ocho vasos. En un santiamén hizo un mejunje de color verdoso anaranjado y se lo ofreció con una amplia sonrisa. – probad.

Los presentes bebieron de su vaso y se miraron unos a otros.

Shiroi – no noto nada raro.

Sejo – esto esta asq…– no acabó la frase pues se desmayó cayendo al suelo con un sonoro golpe.

Megumi – ¡¿Sejo?! – cayó también al suelo inconsciente y al cabo de unos segundos le siguieron todos los demás.

Al rato despertaron pero no son eran mismos. Sus cuerpos no coincidían:

Sejo estaba en el cuerpo de Hana.

Hana estaba en el cuerpo de Rozo.

Rozo estaba en el cuerpo de Shiroi.

Shiroi estaba en el cuerpo de Megumi.

Megumi estaba en el cuerpo de Shira.

Shira estaba en el cuerpo de Rora.

Rora estaba en el cuerpo de Kuroi.

Kuroi estaba en el cuerpo de Sejo.

Kuroi (cuerpo Sejo) – ¡¿QUÉ NOS HAS HECHO?!

Ai – jaja ahí va. ¡Si funciona!

Rozo (cuerpo Shiroi) – ¡¡¡¡no te rías!!!!

Rora (cuerpo Kuroi) – al cuerpo de Shiro no le pega nada gritar así jaja.

Rozo (cuerpo Shiroi) – teóricamente ahora eres mi gemelo….

Rora (cuerpo Kuroi) – ¡esto es muy divertido!

Megumi (cuerpo Shira) – ¿por qué soy tan bajita?

Shira (cuerpo Rora) – ¡no soy bajita!

Hana (cuerpo Rozo) – ¡¡NO TENGO PODERES!! ¡ME SIENTO VACÍA, QUIERO MI CUERPO!

Rozo (cuerpo Shiroi) – eso quiere decir… – se observó la mano un instante y esta se empezó a iluminar.

Shiroi (cuerpo Megumi) – ¡NO ROZO! – saltó encima suya a la vez que un rayo de luz impactaba contra una de las ventanas de la casa. Las cortinas empezaron a arder. – M-Mierda.

Sejo (cuerpo Hana) – ¡lo absorberé! – fijó su mirada en el fuego y de la nada las pocas plantas en maceta de la sala crecieron a una velocidad vertiginosa hasta llegar a las llamas. No tardaron en incendiarse.

Megumi (cuerpo Shira) – ¡¡MI PISOOOOOOOOOOOOOOOO!!

Shira (cuerpo Rora) – ¡yo lo arreglo! – apuntó con los dedos al pequeño incendio y un fuerte viento se levantó poniendo todo patas arriba y avivando el fuego.

Rozo (cuerpo Shiroi) – MÁS FUEGO.

Megumi (cuerpo Shira) – a ver…yo tengo el agua. Será igual que… Humm veamos…

Las tuberías explotaron y poco a poco el piso empezó a inundarse.

Shira (cuerpo Rora) – ¡¿QUIÉN ESTÁ MAL ENTRENADA AHORA?!

Megumi (cuerpo Shira) – ¡¡¡sigue siendo tu cuerpo!!!

Todos intentaron salir de ahí pero al no estar en su cuerpo, al mínimo movimiento que hacían se activaban los poderes liándola más. Afortunadamente consiguieron llegar a la sala de entrenamiento vivos.

Hana (cuerpo Rozo) – uff a salvo. ¿Cómo arreglamos lo de arriba?

Ai – ah, muy fácil – la niña sacó unas perlas violetas de una bolsita, las fundió en su mano y acto seguido la apoyó sobre la puerta, tras la cual, estaba todo el desorden. De la mano de la niña surgieron unas ondas violáceas que se expandieron por la superficie de la puerta con intensidad para después desaparecer por completo. Ai apartó la mano sonriente. – ya está.

Despacio, abrieron la puerta y para su sorpresa estaba todo como antes de que se iniciara el fuego.

Kuroi (cuerpo Sejo) – PODIAS HABERLO ARREGLADO ANTES.

Ai – noooooo ¡¡así es más guay!! – saltó eufórica.

Rora (cuerpo Kuroi) – ¡quiero mi cuerpo! Se me está metiendo el flequillo en los dos ojos y me hace daño en mis globos oculares ¡A ver si te lo cortas Kuro!

Kuroi (cuerpo Sejo) – ¡mi problema ahora es no quemarme con mis propias manos! ¡Y me arde el cuerpo!

Sejo (cuerpo Hana) – no sé de qué os quejáis los dos… ¡YO SOY UNA TÍA, LLEVO FALDA Y NOTO AIRE Y NO ME GUSTA! ¡ADEMÁS ME SIENTO DESNUDO!

Hana (cuerpo Rozo) – ¡Y YO SOY UN TÍO! ¡¡¡¡Y ENCIMA SIN PODERES!!!!

Rozo (cuerpo Shiroi) – ¡¿QUÉ TIENE DE MALO?! YO TENGO EL PELO CANOSO COMO UN VIEJO ¡¡Y NI SIQUIERA SOY MAYOR DE EDAD!!

Shiroi (cuerpo Megumi) – No son canas, es mi color natural – dijo tranquilamente a diferencia del resto, subiéndose las gafas de pasta roja con un ágil movimiento. – Ai, arregla esto por favor.

Ai – ¿quéeee? ¡Pero si esto mola un montón!

Sejo (cuerpo de Hana) – ¡¡¡NO, NO MOLA!!!

Ai – vaaaaaaaaaaaaaaale – se alejó hacia la puerta cerrada que conducía a las estancias – lo intentaré – al rato apareció con un mejunje de un color mas rosado. – ¿QUIÉN TIENE SEEEEEEEEEEED?

Todos cogieron ansiosos un vaso. Cayeron al suelo casi de inmediato y despertaron poco después ya en sus cuerpos.

Ai – ¡¡Ha funcionado!!

Kuroi – Eso no me gusta. Explícate.

Ai – nunca me había salido este hechizo ni siquiera mezclándolo con otros. Normalmente tiene efectos secundarios.

Sejo – ¿qué tipo de efectos?

Ai – no lo sé, normalmente los de transformaciones no funcionan a la primera. Por eso son los que se me dan bien después de las pócimas amorosas. – exclamó alegre.

Sejo – se supone que se te dan perfectamente después de las pócimas esas de amor… ¿no querrás decir que se te dan perfectamente mal?

Ai – las de amor si me salen ¿¿queréis verlo??

Todos – ¡¡¡NOO!!!

Ai – bueno – juntó la yema de sus dedos índices y empezó a dar golpecitos – es un poco tarde, he tenido que usar ese hechizo para ver si me funcionaba este…¡¡Y HA FUNCIONADO!!

Hana – ¡¿QUE NOS HAS DADO QUÉ?!

Kuroi – primero los efectos secundarios y ahora una pócima de amor… ¡¿POR QUÉ ERES TAN CRUEL?!

Rozo –¡¡¡¡¡¡¡¡¡…MI AMOR!!!!!!! – abrazó algo en el aire.

Rora – ¿con quién habla?

Shira – me da miedo.

Rozo – NO TE ALEJES DE MI GAMUSININ MIOOOOOO – salió corriendo de la sala.

Ai – anda, se han mezclado los efectos secundarios con la pócima amorosa.

Shiroi – ¿cómo se supone que funciona la pócima? ¿Cuándo empiezan sus efectos…?

Sejo – ¡¿y cuando ACABAN?!

Ai – pues tras beber esta pócima, llamada pócima Beta especial para tanta gente, suele ser lo primero en lo que te fijas…

Rora – ¿y que está viendo Rozo? – preguntó extrañada.

Rozo – TE QUIEROOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO ❤

Shiroi – ¿no es un poco fuerte el efecto?

Ai – n-no sé.

Kuroi – ¡eres tú la del hechizo! – Se giró hacia su hermano en busca de apoyo a su réplica – Shiro…

Shiroi – ¿qué?

Hubo una pausa en la que Kuroi miró intensamente a su gemelo.

Kuroi – ¡…TE QUIERO HERMANO! – se lanzó a sus brazos y Shiroi le esquivó como pudo haciendo que se estampase contra el suelo.

Shiroi – ARRÉGLALO.

Ai – voooooooooooooy. – se puso a hurgar en sus bolsas.

Sejo – Hana ¿qué haces?

La chica estaba tapándose los ojos con las manos. Apartó los dedos para ver por un ojo pero en seguida se lo tapó.

Hana – evitar mirar a nadie y caer en los efectos de la pócima.

Sejo – am… acabas de mirar…

Hana – ¡ah! – Se quitó las manos de golpe para mirar a Sejo horrorizada pero después le cambió la expresión – ah, pues no pasa nada.

Sejo – ¡¡¡MIERDA TE HE MIRADO!!! – Se observaron mutuamente – tampoco pasa nada. – Siguieron mirándose desde distintos ángulos – jajajaja no funcionaaaa.

Ai – entonces eso es porque a vosotros no os hace falta. – comentó descartando un par de bolas amarillas que metió de golpe en otra bolsa.

Los dos se miraron algo sonrojados y apartaron la vista hacia la niña mirándola mal a lo que esta simplemente sonrió.

Rozo – gamu gamuuuuuuuu ❤

Sejo – que no funciona… – siguió.

Hana – que va, nos han timado…

Kuroi – ¡ven aquí bro! ¡Dame un besito de gemelo!

Shiroi – QUITAAAAAAAAA – corrió a encerrarse en un armario – ¡¡AI!! ¡¡EL HECHIZO!!

Rora – bien. ¡Adiós! Me voy a casa. – salió por la puerta tras observar la que había liada.

Shira – ¡KUUKI-CHAN NO ME ABANDONES! – Se detuvo            de golpe para mirar fijamente a la puerta – vaya que madera mas pulida tienes – acarició la superficie de la puerta.

Megumi – ¡¡Shira!! ¡¡Dios mío!! ¿Qué es esto…? – miró a Kuroi intentando entrar en el armario en el que estaba encerrado Shiroi; a Rozo saltando y abrazando al aire; y a Hana y Sejo pasando el tiempo diciendo que no funcionaba. – ¿Dónde me he metido?

De pronto sonó el timbre.

Megumi – mierda, mierda, mierda, mierdaaaaa…Shira cariño, déjame abrir…

Shira – NO ¡¡NO ME SEPARARÁS!! ¡¡LA QUIERO!! ¡¡NO PUEDO VIVIR SIN MI QUERIDA PUERTAA!!

Megumi – échate un poco para allá por favor… – abrió a duras penas la puerta principal y se asomó como pudo – ¿siiiii?

Enfrente de la puerta estaba una profesora, compañera de Megumi, que se quedó petrificada al ver el interior.

Megumi – ah…hola Karen… ¿qué te trae por mí…? ¿Qué te trae por aquí?

Karen – venía a traerte… – le tendió una carpeta sin poder dejar de mirar el interior.

Sejo – JAJAJAJAJ NO FUNCIONAAA.

Kuroi – ¡¡¡¡SOLO ES UN BESITO HERMANO!!!! ¡¡PUES ENTONCES DEJAME ABRAZAR TUS FUERTES Y PROTECTORES BRAZOS!!

Shira – Este color te resalta las grietas.

Megumi – esto…

Karen – nos…Vemos. – dejó lo que había traído en el suelo y salió pálida de allí.

Megumi –…Ai…

Ai – ¿Si?

Megumi – ¿hay alguna pócima para hacerle olvidar algo imposible de olvidar?

Ai – Nop. De borrar memoria sip pero no es un hechizo común y para algo imposible, nop.

Megumi – de acuerdo… – cogió un bate de béisbol – salgo un momento. Ahora vuelvo…si no me meten en la cárcel…jajajajajajajajaj que más daaaa jajajajajajaj yujuuuuuuuuuuuuuu – salió dando saltitos – jajaj…oh… KAREEEEEEEEEEEN ♥

Ai – pero… – se giró hacia el interior – en la pócima beta con alejar a la gente de su obsesión basta para que se pase el efecto y… – volvió a mirar por donde se había ido Megumi – yo sola no puedo mover a la gente y…¡¡VALE PUES VOY A VER LA TELE!!

 

-Fin del capítulo-

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