Capítulo 28

Monocromo sonrió. Había ganado.

Observó el hueco que hizo Sejo antes. Si no se hubiera puesto en medio podía haber salido…pero gracias a eso había ganado, lo que temía era que los otros se las arreglaran para dar la vuelta a los acontecimientos, entonces no las tendría todas consigo.

Levantó a Hana, a la cual seguía sosteniendo para evitar que escapara. Ya podía respirar tranquilo, aunque todavía estaba débil.

Sejo – espera Monocromo, ¿y qué pasa con él? – dijo señalando a Rozo.

Monocromo – ¡deja de llamarme así, me llamo Sinangein! – gritó – Y ese viene con nosotros.

Sejo – joder tronco vaya nombrecito, mejor Monocromo.

Monocromo – es tailandés si no te gusta te aguantas.

Sejo – Monocromo y punto – dijo para sí. Se acercó a coger a Rozo cuando de pronto vio como Hana le hacia una señal, entendió que ella estaba fingiendo y que debían actuar. Él asintió. – ¡eh! Monocr… – el chico le miro desafiante – Singa… Sinajann…

Monocromo – ¡¡Sinangein!!

Sejo – si va a ser mejor el otro – murmuró – ayúdame con Rozo que pesa y no tengo casi fuerzas – mintió poniendo cara de cansado.

Monocromo-Sinangein soltó a Hana que se tiró al suelo fingiendo que no podía ni mantenerse en pie y se acercó a ayudarle. <<Será pavo el tío que se lo cree todo…>> pensó Sejo. Ambos estaban levantando a Rozo cuando Hana gritó algo y las plantas empezaron a atacar a Monocromo.

Monocromo – mierda ¡Serás…! – Aprovechando su descuido, Sejo le atacó por la espalda y le dio de lleno ya que las plantas le impedían moverse – ¡¡¡Agg!!!

Sejo – ingenuo – le miró con una sonrisa burlona – tú también estás mal entrenado, no eres muy bueno en estrategias – rió y rápidamente sus dos manos sostenían ya dos enormes bolas de fuego. Monocromo se retorció librándose de las plantas y corrió huyendo de los proyectiles que lanzaba el mago de fuego. De pronto los lanzamientos se detuvieron: Sejo unía las dos manos formando una bola de considerables dimensiones… y era para él. Entonces lo vio: el agujero que se hizo antes. Sejo lanzó la bola y en el último minuto, Monocromo se vaporizó y salió huyendo por el agujero sin mirar atrás.

Las enredaderas ardieron, pero enseguida se apagaron.

Hana – no me puedo creer que sea tan ingenuo – dijo deshaciendo la cúpula que se erguía a su alrededor. Las enredaderas se separaron y volvieron despacio a su lugar original con un color más vivo. Sin duda el poder de la Tierra de Hana les había devuelto la vida a aquellas plantas en aquel callejón apartado y sucio.

Sejo – que mal rato – Hana se acerca a él – ¿Estás bien?

Hana – ahora si… ¿tú?

Sejo – lo siento, no tenía otra opción – agachó la cabeza, pero rápidamente la levantó al ver que Hana lo miraba de una forma curiosa.

Hana – mmmm Sejo lo… lo que dijo… – miró hacia otro lado algo confusa. – bueno da igual.

Sejo – espera… – la cogió del brazo antes de que se alejara – ¿el qué? Dime. – ella se giró. La mirada intensa de Sejo la pilló por sorpresa. Ya no podía echarse atrás.

Hana – pues, eh… – titubeó claramente nerviosa – dijo que sabia cosas sobre ti y que no tenías ganas de…

Sejo –…despedirme así sin más – soltó con voz monótona. Ambos se miraron un momento. Rápidamente apartaron la vista, ruborizados. – si bueno, eehh…ya sabes, esto…

Rozo – buaah que sueñecito más bueno he tenido. – Bostezó desde el suelo a la vez que se estiraba – Hana si no hubieras quitado las plantas esas, no hubiera entrado la luz y podía seguir durmiendo.

Hana y Sejo se separaron rápidamente y acudieron a ayudar a su amigo. Rozo desde el suelo, levantaba las manos como un niño pequeño para que lo ayudasen.

Sejo – este tío es tonto. Te han metido un puñetazo y te has quedado K.O a la primera….

Rozo – ala ¿sí? No me acuerdo de eso. ¿Dónde está el tío azul?

Hana – huyó como un cobarde en cuando tuvo la oportunidad. Juega sucio. – empezaron a caminar saliendo de allí. Miraron por los alrededores pero no había rastro de Monocromo. De nuevo se había esfumado.

Sejo – vaya, cualquiera que me vea – exclamó mirándose la ropa del uniforme que tenía algunas quemaduras por la intensidad de las llamas que se iban desvaneciendo poco a poco. Antes de seguir caminando imitó a Hana y volvieron a pulsar la estrella de la pulsera para volver a vestir como chicos normales y corrientes.

Rozo – eso te pasa por jugar con fuego JAJAJAJA.

Hana – mejor ignorarle… – cogió el móvil y llamó al otro grupo que habían perdido de vista hacía rato y les comunicó lo que había sucedido. – con un poco de suerte estará cerca de aquí, si lo veis… – iba diciendo por el móvil.

Rozo – esto parece una peli tío, ¿por qué os persiguen tanto?

Sejo – un tipo nos quiere para algo. Sera el típico capricho del tío malo de la historia.

Rozo – un egoísta que quiere satisfacer sus propios beneficios vamos. Qué pena de gente. – pero Sejo no le escuchó, estaba mirando a Hana que iba un poco más adelante – eoo, Sejo ¿pasa algo?

Sejo – ¿eh? No… sí, que digo que… los gemelos no nos han podido dar mucha información. El otro día cuando les hicimos el interrogatorio dijeron que todo era como un sueño. Nunca llegaron a contarles sus planes reales ni estaban en contacto directo con Llámale X, simplemente se limitaban a obedecer órdenes. Así que poco pueden hacer. Kuroi apenas recuerda nada. Y Shiroi tiene detalles sueltos que no nos dicen mucho pero ambos empiezan a olvidar. Todo lo anterior a la batalla.

Rozo – pues vaya.

Sejo – cambiando de tema – le pasó un brazo por el hombro mientras caminaban – tu también deberías entrenar con nosotros, ya sabes. Esto no es un videojuego tío…

En ese momento un chico con quemaduras, vestido todo de azul, estaba subido a uno de los tejados de los edificios viendo como los chicos a los que hacía nos minutos se había enfrentado, caminaban alejándose con paso tranquilo.

Monocromo – si pensáis que esto ha acabado, id cambiando de idea…– murmuró – vais a saber de mi muy pronto, creedme – esbozó una media sonrisa que no se podía apreciar debido a la poca luz del sol que llegaba…el cielo de la ciudad se iba cubriendo, poco a poco, de nubes espesas que anunciaban lluvia.

 

Al día siguiente

El grupo de chicos se encontraba reunido en un pequeño corro al final de la clase. Sejo, Hana y Rozo les contaron al resto más detalladamente lo que había pasado con Monocromo y con aquella chica de mirada misteriosa que traspasó el hechizo del chico monocromático. Shira estaba muy alarmada parecía como si hubiesen matado a alguien.

Shira – ¡¿pero os vio?!

Sejo – no lo sabemos, solo nos miró un momento pero ya estábamos normales.

Shira – por dios si os vio estamos jodidos.

Shiroi – Tranquila, no creo que fuesen tan idiotas, o más de lo normal…

Rozo – ¡eh! Cuidado gemelo demoniaco que yo más humano no puedo ser.

Shira – no puedo tranquilizarme, ¿no te das cuenta? Si lo hubiese visto se acabó. Si lo descubren, a saber lo que pasará. Se lo contará a la policía o las fuerzas especiales anti-magos o lo que sea y nos buscarán como el FBI y ¡nos encontrarán seguro! Después vendrán las torturas para que hablemos y les entreguemos el poder porque son unos avariciosos.

Kuroi – refréscame: ¿qué peli vio anoche? – susurró hacia Rora.

Rora – luego te la paso, pero el argumento le ha clavado. Eso es que estuvo atenta.

Shira – ¡os estoy escuchando! Solo digo que pocas personas son Shikatsus y se esconden porque saben que cualquiera que no tenga ese poder se querrá aprovechar de ellos. ¡¡Así que no puedo tranquilizarme!! – apoyó la cabeza sobre sus manos, aún nerviosa.

Kuroi – venga no pasa nada – pasó su mano por su espalda dándole unos toquecitos para calmarla y esta lo miró con odio sabiendo que lo hacía para ponerla más de los nervios – ya hemos oído a la loca. ¿Alguna opinión más razonable?

Shira le gritó un “¡no estoy loca!” Mientras Rora parecía estar en otro mundo. Pero su mirada perdida de pronto volvió a ser la de antes a la vez que entraba Megumi en clase.

Rora – simplemente esperemos que no sea grave – y con estas palabras los chicos se fueron cada uno a su sitio.

Megumi – bien chicos antes de empezar la clase os digo: ha entrado una chica nueva. Sé que el curso ya esta avanzado pero por favor os pido que la ayudéis en todo lo que podáis – dijo a la vez que entraba por la puerta una chica alta de roja cabellera recogida en dos coletas bajas que caían a capas sobre su espalda. Su flequillo le tapaba al completo el ojo derecho y una trenza escarlata parecía salir de el hasta su cintura; Llevaba el uniforme femenino del instituto pero ella había añadido unos calentadores de rayas blancas y negras a juego. Sus ojos rojos se pasearon por la clase.

Las expresiones de Hana, Sejo y Rozo se petrificaron: era la chica de la tarde anterior.

-Fin del capítulo-

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