Capítulo 24

Habían pasado dos días desde que Rora había ingresado en el hospital.

Esa mañana cuando despertó lo primero que vio fueron las paredes blancas del hospital y esa paz y tranquilidad característica de estos sitios que tanto exasperaban a la chica. Sin poder evitarlo un escalofrío la recorrió todo el cuerpo.

Poco a poco fue recordando lo que había pasado un par de días atrás (aunque para ella sólo había sido una noche de sueño). Intentó levantarse pero el brazo izquierdo empezó a dolerle como si tuviese clavado un clavo y cayó pesadamente causando que un bulto de pelo blanco que estaba en la silla contigua dormitando se despertara aunque la chica no se percató de su presencia.

Rora cerró los ojos en un intento de ignorar el dolor que le recorría todo el cuerpo. Necesitaba salir de ese sitio. Había demasiados malos recuerdo y otros tantos que quería olvidar de esos sitios de paredes blancas y olor a medicina. Intentó levantarse otra vez, estaba poniéndose realmente nerviosa. Cuando había encontrado una forma de evitar el máximo dolor posible, una mano sobre su hombro derecho la hizo recostarse otra vez.

– No deberías hacer eso. Así solo conseguirás estar más tiempo en el hospital – dijo una voz dulce denotando preocupación.

Rora – Shiroi – le miró sorprendida. Después se acomodó en la cama como pudo con un suspiro – aun así, es mi culpa. Si fuese más fuerte hubiese podido salvar a un buen amigo desde el principio.

Shiroi – si fuese un buen amigo, no estarías aquí. Ni hubieses tenido que preocuparte tanto. – dijo el chico desviando la mirada hacia la puerta.

Rora le miró, vio como el chico caminaba hacia la puerta con la cabeza baja. En un intento para evitar que se fuese, vio que a su derecha había una gran manzana verde, intentando moverse lo menos posible la cogió y apuntando a la espalda del chico, la lanzó. El chico se giró sorprendido sobándose la cabeza. Había fallado su lanzamiento pero al menos había captado su atención.

Rora – tengo hambre. ¿Me la pelas? Me lo debes. Por las molestias. – terminó con una sonrisa. El chico se acercó tranquilamente con un semblante serio, cogió el cuchillo y empezó a pelar la manzana. En ningún momento miró a su amiga. Si es que seguía siéndolo.

Rora – estas muy serio, Shiro. Normalmente no eres tan serio – el chico continuó pelando la manzana sin decir nada.

Rora – ¿sabes una cosa? – Continuó cuando el chico no la respondió – Cuando desaparecisteis esas tres semanas – Shiroi levantó la vista de la manzana dejando de pelarla para mirar a la chica. – nosotros… Yo lo pase muy mal Shiroi. Yo… necesito una cosa… – terminó mirando seriamente al chico.

Shiroi – no deberías pedírmelo a mí, no creo que sea lo correcto…estuve a punto de matarte.

Rora – Shiroi – dijo alzando un poco la voz haciendo que este la mirase – necesito que me prometas una cosa – dijo con una mirada seria y serena – nunca hagas algo tan estúpido como eso. – Shiroi la miró sorprendido. No se esperaba nada como eso. – Sé que no erais vosotros, pero la próxima vez, si pasa algo, contádnoslo. Os escucharemos y ayudaremos.

Shiro – Rora…yo… – La chica le miraba seriamente esperando su respuesta. – no sé si… – al percatarse de la mirada de la chica no pudo evitar asentir – claro. – terminó con una pequeña sonrisa mientras terminaba de pelar la manzana.

Rora sonrió tranquila y esperó a que el chico terminase. Cuando por fin terminó dejó los trozos en un platito que dejó sobre las piernas de la chica, que ahora si estaba sentada a pesar de las quejas continuas por su parte. Poco a poco las heridas se iban acostumbrando a los movimientos y el dolor iba a menos permitiendo que comiese algo mejor.

Cuando ya solo quedaban un par de trozos de manzana y el chico había movido el plato a la mesita auxiliar que estaba su derecha, se abrió la puerta estrepitosamente y entró una Shira llena de energía, gritando algo de que “hoy conseguiría que Rora se despertara aunque tuviera que abofetearla doscientas veces”.

Rora – así decía yo que me dolía la cabeza más de lo debido. – dijo mientras se comía otro cachito de manzana y captando la atención de su amiga.

Shira – ¡Rora! te tienes que sentir muy sola – dijo lanzándose sobre ella.

Shiroi – ¡¿pero Shira qué haces?! La vas a matar. – dijo alarmado al ver que esta se había tirado literalmente encima de su amiga haciendo que se diese un fuerte golpe con la pared. En ese mismo momento entraban por la puerta Sejo, Rozo, Hana y una enfermera. Todos se asustaron al oír el fuerte golpe. Entre Kuroi, Sejo y Shiroi sacan a Shira de la cama y la enfermera se acerca a ver si su paciente está bien.

Enfermera – deberías tener más cuidado, así lo único que conseguirás es que tu amiga se quede más tiempo en el hospital. – le dijo a la chica seria pero con un toque amable y maternal en su voz.

Shira – lo sient… – no pudo terminar porque estaba en el suelo agarrándose el costado derecho con un dolor horrible.

Rora – ¿Quién te da derecho a estrellar mi cabeza contra la pared? Que me gusten las estrellas no quiere decir que las quiera ver dando vueltas alrededor de mi cabeza.

Shira – gomen, gomen – dijo rascándose la cabeza.

Rora – ah por cierto, ¿habéis intercambiado los regalos ya?

Rozo – No, estábamos esperando a que terminase el mantenimiento de tu servidor.

Rora – la base de datos de Rora ha sido actualizada. Intercambiemos esos regalos.

Todos los chicos sacaron sus regalos y se los intercambiaron. Era tradición en su grupo desde hacía un par de años hacer un amigo invisible como celebración del Día de los Astros. La sala se llenó de exclamaciones al ver los regalos de sus amigos. Rora y Shira se reían de lo roja que se le había puesto la cara a Sejo cuando Hana se emocionó al ver su regalo. Y no pudieron evitar reírse a carcajadas cuando abrió el suyo para encontrarse unas cerillas. Estaba claro que era de Shira. Rora abrazó a Kuroi después de ver una partitura de guitarra y un micrófono.

Justo cuando Rozo gritaba que aceptaba una supuesta apuesta, la puerta se abrió. Por ella entraron en la habitación los padres de Rora y su hermano pequeño. El padre de la chica era un señor alto y serio, aunque en su cara asomaba una tenue sonrisa que le daba un aire alegre y desenfadado. La madre de la chica era media cabeza más baja que su marido. Llevaba el pelo más corto que Rora y por sus gestos nada más entrar se veía perfectamente que era una persona alegre, sociable y habladora. Por último entró el hermano de Rora, un chico de unos diez años con el pelo corto de un castaño tirando a rubio, el cual al ver que su hermana estaba despierta salió corriendo hacia ella.

Hermano – ¡Charlotte! Ya estas despiertaaaa.

Rora – ya ves Sui, pero me duele todo el cuerpo.

Padre – bueno, lo importante es que ya has dado señales de vida, además hemos echado mucho de menos tu música a todo volumen a todas horas.

Rora – pero Querido Padre, si solo he estado en el hospital unos pocos días.

Padre – pero eso es muchooo.

Madre – ¿qué tal estás de humor Charlotte? Espero que no te desesperes mucho por estar en un hospital pero es que esto no se puede curar en casa Querida Hija.

Rora – pero Querida Madre Charlotte, ¡ESTE SITIO ME ABURRE! Es terriblemente blanco.

Shiroi – ¿qué problema tienes con el blanco?

Rora – brilla demasiado. Hiere mis retinas.

Shiroi negó con la cabeza ignorando su comentario mientras todos armaban alboroto en la habitación del hospital.  Varias veces la enfermera pidió que hablasen más bajo y poco a poco fueron despidiéndose de la chica para que pudiese estar con su familia y afianzar más la excusa de cómo había acabado en una camilla.

Rora no tardaría en regresar a casa y con ello todo volvería a la normalidad.

 

-Fin del capítulo-

Capítulo anterior                                                                                             Capítulo siguiente

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s