Capítulo 21

Todo se quedó en calma.

Kuroi estaba calado en el suelo rodeado de agua. Los mechones de pelo estaban pegados a su cuello y cara y el flequillo le tapaba ligeramente los ojos y no se sabía muy bien si os tenía cerrados o abiertos. Lo segundo seria lo más probable pues no se movía. Por otro lado Shira, estaba en el centro del lago ahora vacio, completamente inconsciente.

Kai y Hana no tardaron en sacarla de allí e intentar reanimarla, pero fue inútil.

Kai – tenía entendido que los elementales eran fuertes, pero esto ha sido una flipada. ¿Tú también haces esas cosas?

Pero Hana estaba paralizada mirando a Shira.

Hana – OSTRAS, NO, NO, NO, NO, NO, NO, NO, NO, NO, NO, NO – señaló la mano izquierda de Shira – su sello no está. Megumi dijo que esas pulseras, nos ayudarían a controlar nuestro poder.

Kai – creía que era solo para el tema cambiarse a uniforme rollo anime.

Hana – Cuando nos las dio lo dijo. Explicó que los elementales tenemos un poder que puede destruirnos si no lo hacemos fluir bien. Cuando Shira lo estaba usando se le ha debido de romper y con eso el hechizo que controlaba la fluidez de su magia ha desaparecido. Entonces ahí fue cuando se le fue el control del Agua.

Kai – si se hubiese descontrolado por completo, nosotros no estaríamos aquí conversando tan “alegremente”.

Hana – No creo que le quedase mucha magia, llevábamos un buen rato desgastándonos. No sé si recuerdas que tú y yo hemos caído primero. O puede ser que el hecho de querer salvarle haya hecho que el ataque…que el…¡¡YO QUE SÉ!! Ha agotado su poder y punto.

Kai – sí que es fuerte la niña. – la mira con cautela.

Hana – es elemental como Sejo, Rora y yo. Por eso tenemos el sello, para que el poder no nos destruya, nos limita mucho.

Kai – o sea, que hay que conseguir otro sello antes de que se recupere por completo, ¿no?

Hana – básicamente. Como no lo consigamos antes de que le dé un ataque de cualquier cosa, podríamos estar perdidos.

Kai – si es torpe con el sello…¡¡¡SIN EL SELLO MORIREMOS TODOS!!!

Hana – ella sería la primera en morir – explicó antes de posar su mirada en el chico pelinegro que seguía inconsciente – Antes vi cables y cuerdas en esa caseta. Voy a atarle, ayúdame. Coge a Shira y vámonos.

Kai – ¿por qué yo? ¡Cógela tú! – Hana le dio un puñetazo en el brazo con todas sus fuerzas y el chico se quejó.

Hana – TÚ eres el chico, y TÚ eres el mayor.

Kai – captado – comentó para sí mismo – porque si me niego recibiré más y estoy hecho polvo… – coge a Shira en brazos y se acercan a Kuroi.

Parecía que esa batalla había finalizado. Ya tenían a uno de los gemelos, ahora, solo faltaba Shiroi.

 

Kuroi se encontraba atado e inconsciente, al igual que Shira. Se habían encargado de atarle bien, sujetándole a un tronco de un grueso árbol que parecía resistente por si forcejeaba pero habían cruzado los dedos para que no despertase y les diese más problemas.

Hana – yo voy a buscar a los demás tú quédate aquí y vigila al clon de Shiroi. Más vale que no se te escape – dice levantándose tras apretar bien el batiburrio de cuerdas y cables que rodeaban el cuerpo del chico.

Kai – por favor, si es un angelito – dijo con ironía. Cuando Hana se alejó miró al chico y añadió –: caído del cielo y gobernador del submundo. Como para quitarle ojo…

Kai fijó la mirada en Shira para después girarse hacia Kuroi.

Kai – ¿de verdad vosotros erais amigos? – Preguntó mirando al chico inconsciente – No sé yo pero después de la que has liado me parece que no va a ser así, niño oscuro.

Pasaba el tiempo y se seguía sin oír ningún ruido. ¿Estarían todos bien? Hana se había ido hacía un buen rato y ninguno de los dos parecía moverse…

…hasta que Kuroi abrió los ojos y pestañeó varias veces asustado porque la oscuridad de la noche no le dejaba ver nada. Con la tenue luz que le llegaba de la luna pudo distinguir una figura en frente suya.

Kai al darse cuenta se colocó casi automáticamente en posición de defensa mirándolo con odio. El pelinegro miró alrededor, confuso para detenerse finalmente en las cuerdas que rodeaban firmemente su cuerpo. Eso pareció alertarle e intentó liberarse pero Kai, aun sin magia, se lanzó cogiéndole de la camisa y le aplastó aun más contra el árbol.

Kuroi soltó una exclamación ahogada y miró al otro a los ojos, que echaban chispas. Para sorpresa de Kai la pupila de Kuroi ya no era irisada y fría así que aflojó un poco el agarre.

Su mirada era completamente normal y su color volvía a ser del azul de los zafiros.

Entonces el chico pareció darse cuenta de quién estaba detrás de Kai y su mirada se tornó angustiosa.

Kuroi – Sh… ¿Shira…? – Forcejeó sin apenas fuerzas – ¿Qué…? ¡Shira! ¿Qué la…?

Kai – Tú.

Kuroi – ¿Qué?

Kai – está así por tu culpa, no me digas que no te acuerdas. – Kuroi lo miró confuso – Si intentas cualquier cosa te mato aquí mismo, no vas a hacer más daño a nadie. – dijo con voz áspera.

Kuroi – ¿mi culpa? ¿Q-Qué la he hecho? Yo no haría algo así a…

Kai – PUES LO HAS HECHO. – gritó furioso.

Kuroi –… n-no pude ser…yo…

Al ver que Kuroi había dejado de moverse le soltó la camisa.

Kai – ¿por qué has hecho esto?

Kuroi – ¿hacer…? No… – su mente intentaba rescatar lo sucedido antes de que despertara pero todo lo veía como si hubiese sido una película en la que él era simplemente el espectador. Más que una película parecía una pesadilla.

Kai – ¡¿NO ME VENGAS AHORA CON EL CUENTO DE QUE NO RECUERDAS EL DAÑO QUE HAS HECHO A TUS AMIGOS?! Niño oscuro, Kuroi o como te llames, no intentes engañarme. Nadie puede tener la sangre fría de haber intentado cargarse a sus amigos y quedarse después tan tranquilo como estas tú ahora.

Kuroi – no entiendo que… – dijo con un hilo de voz.

Kai – Yo te ma…

A lo lejos se escuchó el estallido de una gran explosión.

Los dos se giraron hacia la columna de humo que se elevaba para fundirse con el oscuro cielo.

Kuroi – ¿d-donde esta mi hermano? – preguntó con voz ronca.

Kai – Luchando contra Rora, Sejo y… mi hermana – terminó con preocupación dándose cuenta de lo que aquella explosión podía significar.

Kuroi – ¿luchando? No, no puede ser verdad.

Un dolor punzante le atravesó el cerebro como si le hubiesen clavado una flecha helada. Por un momento vio más claro los últimos sucesos. Más claro de lo que le gustaría. A pesar de haber sido él el que había liado aquello, sentía todas las sensaciones que había tenido en aquellos momentos de enfrentamiento a sus amigos. Sentía incluso el regocijo y el sentimiento de victoria cuando ellos lo miraban con miedo. Y eso le asqueaba.

Kuroi – ¿cómo he podido? – otro pinchazo lo atravesó y su cara se contrajo en una mueca de dolor. Quería gritar pero el dolor era tal que no podía emitir sonido alguno. Intentó llevarse las manos a la cabeza pero antes si quiera de intentarlo el dolor cesó igual que había llegado.

Respiró con dificultad, sentía una opresión en el pecho y las cuerdas no ayudaban.

Kai – ¿y a ti qué narices te pasa ahora?

Kuroi – ¿he sido yo? ¿Yo le he…?

Kai no contestó confirmando sus sospechas. En la pesadilla había visto como intentaba dañar a sus amigos sin remordimientos sin ni si quiera importarle el resultado. Una mirada desesperada le cruzó el rostro y Kai se relajó por completo comprendiendo lo que sucedía: estaba recordando todo. Sintió que no era necesario amenazarle más aunque tenía unas ganas increíbles de darle de puñetazos a aquel chico, pero estaba indefenso y echo polvo físicamente. Su cara le expresó que ya tenía bastante con sus recuerdos de las últimas 24 horas.

Kuroi – ella me salvó…noté la luz de su poder atravesarme y… ¿está…está bien?

El chico intentaba recordar cómo había llegado a esa situación pero curiosamente todo lo anterior a aquella batalla estaba todavía confuso. No dudaba que las pesadillas de aquella masacre le llegarían en torrente cuando menos se lo esperase.

Kai – está viva por los pelos, y gracias a ella tú también. No sé cómo ese ataque no te mató. – intentó clavar la vista en la lejanía, sabiendo que si lo miraba directamente, la ira se adueñaría de él. Su hermana Megumi tenía razón, era muy impulsivo y eso le creaba situaciones en las cuales sus propios sentimientos eran delatados, como sucedía en aquel momento con el odio. Se esforzó por contenerse. – ¿por qué hiciste todo esto?

Kuroi – la… la oscuridad pudo conmigo…y con mi hermano.

Kai – pero tu hermano controla la luz, eso no tiene sentido.

Kuroi – no tiene nada que ver. Es una luz…influenciada por el mal. Tengo que sacarle de ahí – se removió para deshacerse de las ataduras.

Kai – no sé si es verdad que estás arrepentido o solo finges – se levanta – así que no puedo dejarte marchar.

Kuroi – yo…lo siento mucho…no quería hacer daño a nadie…hay que salvar a mi hermano porque si no… – abre los ojos muy sorprendido – ¿el resto está bien?

Kai – ¿puedes hacer que tu hermano vuelva a estar cuerdo? – Preguntó ignorando su pregunta – ¿cómo le liberarás?

Kuroi –…es mi gemelo, tenemos extraños lazos y quizá pueda hacerle entrar en razón.

Kai – ¿y si tu vuelves a la oscuridad?

Kuroi sopesó la respuesta un momento para responder:

Kuroi – entonces mátame.

-Fin del capítulo-

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