Capítulo 17

Shiroi – Has venido.

Rora – si… bueno… ¿de qué querías hablar conmigo?

Shiroi – quería decirte… que lo de la otra vez. No puede ser cierto.

Rora no respondió. No sabía a qué de todo lo que pasó o dijeron se estaba refiriendo el chico.

Shiroi – no puede ser cierto. Ellos, Él dijo que sí que se podía. Salvar a nuestros padres. Rora, tú sabes que no estaría tan convencido de algo si no hubiese pruebas y evidencias de ello. Pero las hay. Hay una manera. Todo viene en un libro y…

Rora – no. No continúes. – cortó al chico antes de que terminase. – No se pueden recuperar a los que nos han dejado – dijo intentando elegir palabras que no le hiriesen demasiado. – No pueden volver. Y si lo hacen no serían ellos. Serian algo parecido a un zombie. Si es cierto que tiene un libro, entonces, en muy posible que sea un nigromante. Shiroi, ¿Sabes lo que eso significa?

Shiroi – sí, que puede traer a mi madre de vuelta. – afirmó.

Kuroi – y eso Rora, es todo lo que importa en este momento.

Dijo Kuroi apareciendo por detrás de su hermano para que la chica lo viese.

 

Por otro lado, en la caseta tras el observatorio, cuando vieron a Kuroi acercarse a donde estaban hablando Shiroi y Rora se pusieron en guardia. Pero se mantuvieron en su posición sin moverse excepto Kai que parecía dispuesto a salir y echarse encima de los hermanos que acababan de aparecer.

Megumi – ¡KAI! Para. – Dijo sin mirarle, sujetándole por el brazo –  ¿qué pretendes? ¿Salir y atacarles? eres demasiado impulsivo.

El chico se detuvo mirando alternativamente la escena y a su hermana para decidir finalmente quedarse donde estaba.

Megumi – antes de que salgáis pre…

La profesora no pudo terminar la frase pues justo en ese momento la esquina de la blanca caseta que los mantenía escondidos en la oscuridad, salía volando mandando tablones de maderas astillados por los aires y aparecía en la oscuridad del interior Kuroi.

Kuroi – ¿pero qué narices es esto Rora? – gritó hacia donde estaban su hermano y la chica que habían dejado de hablar en cuanto Shiroi alzó la mano en aquella dirección y Kuroi salía disparado de su sitio.

Los chicos que estaban escondidos estaban estupefactos preguntándose como había podido Kuroi  moverse tan rápido hacia el interior de la caseta.

Megumi – presionad la estrella de la pulsera que os di. No preguntéis. – los chicos le hicieron caso y en menos de una milésima de segundo a todos se les había cambiado la ropa de calle por unos uniformes adaptados al estilo de cada uno. – resisten vuestros poderes.

Rora – ¡¿pero qué os pasa?!

Kuroi se desapareció para aparecer detrás de Megumi y rodearla el cuello con un brazo, haciendo que esta se arqueara incómodamente hacia atrás.

Kai – ¡eh! ¡¿Pero a ti que te pasa?! ¡Deja a mi hermana!

Kuroi – ¿es tu hermano profe? ¡Shiro! – Gritó hacia su hermano que miraba la escena desde su sitio – parece que ha venido toda la familia. ¿No se suponía que solo querías hablar con Rora?

Shiroi – veo qué prefieres jugar antes que hablar ¿eh enana lianta? – se dirigió a Rora, diciendo lo último con un deje de furia en su voz totalmente impropio de él. Incluso su mirada se había tornado más opaca.

Rora dio un paso atrás instintivamente. La mirada de Shiroi le atravesó como una daga y sin saber cómo dio un salto hacia un lateral, adivinando sin querer, que Shiroi se lanzaría contra ella con los ojos echando chispas.

Hana –  Esto se os ha ido de las manos chicos.

Dijo mirando a Kuroi con una mirada de un resplandeciente verde que brillaba según la tierra bajo los pies del pelinegro se lo empezaba a tragar. Acto seguido soltó a Megumi y desapareció de allí para aparecer junto a su hermano.

El primero en reaccionar de los Shikatsus fue Sejo, que sin pensarlo dos veces empezó a lanzarles grandes llamaradas que fueron debilitadas por unas extrañas ondas que salían de las manos de Kuroi. Entre la confusión, Shiroi se abalanzó sobre Sejo y le hizo un corte en la pierna con una luz que salía de sus manos provocando que cayera al suelo.

Sejo – aaaaaah dios ¡¡en el entrenamiento molaba más!!

Shiroi – débil – levanta la mano derecha y se forma una barra de luz blanca que apunta hacia Sejo, pero en el momento de lanzamiento, cambió la dirección en el sentido que estaba Hana a la cual, alcanzó de lleno.

Sejo – ataca al oponente que tienes delante no al resto – le propinó un puñetazo que no alcanzó su objetivo sino que dio en el aire al lado de la mejilla de Shiroi.

Rora – Hana, ¿estás bien? – dice acercándose a ella.

Hana – si, no te preocupes… duele un poco – mira hacia su brazo. La tela del uniforme estaba quemada pero a pesar de eso su brazo estaba intacto. – En el instituto no pasan estas cosas – sonrió.

Rora  – tonta no sonrías ahora.

Megumi – Kai, tu quédate ahí con Shira, voy a ayudar a Hana. – se alejó decidida tras su incorporación después de la intervención de uno de los gemelos.

Kai miró a Shira, que está observando la batalla preocupada. Lo que menos le apetecía ahora era ponerse a pelear con unos tíos que se les había ido la olla pero notaba que si no solucionaban eso en aquel instante, se arrepentiría de las consecuencias. Y más viendo el peligro que acababa de correr su hermana. De todos los que estaban allí (sin contar a aquellos clones) tanto él como Megumi eran los únicos con experiencia en batallas, o al menos eso parecía.

Kai  – ¿quieres luchar?

Shira – ¿eh?  Pues…pegarme con los que han sido mis amigos durante tanto tiempo no es que sea mi pasatiempo favorito y tal…

Kai – sabes que no te queda de otra. No retrases lo inevitable. Además,  soy tu escudo ¿recuerdas? – sonrió divertido.

Shira – más te vale hacer bien tu función.

Kai – te sorprenderías – y echó a correr a la batalla seguido por la chica.

Por un lado estaban Sejo y Shiroi luchando continuamente sin llegar ninguno a dar un golpe al otro; Megumi hacía un intento por sanar a Hana un poco más apartadas.

Paralelamente se encontraban Rora, que se puso a la defensiva en dirección a Kuroi mientras  Shira camina junto a Kai acercándose a la batalla.

Rora se elevó en el aire de un salto a la vez que lanzaba una bocanada de aire con arena envolviendo al pelinegro que se cubrió con los brazos como pudo.

Sejo – ¡Hey! ¡Rora!

El grito de aviso llegó demasiado tarde. Kuroi ya estaba al lado de la chica y con un único roce de su mano, su cuerpo se envolvió en un aura oscura.

Rora cayó de rodillas.

Rora – ¿q-qué es esto?

Kuroi – mi poder es oscuridad, una oscuridad que debilita todo lo que toca, además de las sombras – sonrió satisfecho.

Rora – m-mierda, me siento muy cansada. – el intento por levantarse fracasó.

El chico se puso de pie delante de ella mirándola desde arriba como si sintiera pena. Como si Rora fuese un animalillo a punto de ser sacrificado. Pero un grito de guerra vino desde algún punto seguido de una frase:

Shira – ¡ESPADA DE HIELO! –  a una velocidad vertiginosa, de las manos de Shira iba saliendo un hilo de agua que a medida que salía se iba congelando tomando la forma de una espada semitransparente pero mortífera.

Nada más llegar a la altura de Kuroi la chica trazó un arco horizontal sujetando la espada con ambas manos a lo que el chico reaccionó con torpeza y acabó en el suelo.

Kuroi – veo que el arte de la espada no se te da mal. Hiciste bien tomando esos minicursos del campamento pero ahora mismo es molesto.

Su cuerpo pareció fundirse con la oscuridad de la temprana noche para aparecer en la espalda de Shira  sin embargo, se llevó una sorpresa inesperada al ver que Kai cubría su espalda. No se había dado cuenta del chico en toda la batalla. Y eso le hizo desconcentrarse, cosa que fue aprovechada por Kai que hizo un gesto ligero con la mano, como si tirase algo al suelo y Kuroi acabó sobre el con un grito ahogado.

Kuroi – ¿QUÉ ES ESTO? – gritó desde el suelo confuso e irritado.

Kai – holaaa chico de las sombras, soy su escudo. – Sonrió desafiante – así que lucha conmigo.

Kai hizo de nuevo un gesto con la mano y el pelinegro salió disparado por los aires con Kai en pos de él.

Shira – ¿estás mejor Rora? – la tiende la mano y la ayuda a levantarse.

Rora – si, parece que el uniforme este hace bastante. Menos mal que escuché Megumi decirlo que si no…

Shira – el poder que usa Kai esa gravedad…

Rora – nos hizo una demostración cuando le conocimos mientras tu dormitabas – explicó – puede llegar a ser espeluznante. Pero lo que más me sorprende es la diferencia de nivel que tiene comparado con nosotros. Tiene mucha experiencia.

Shira – experiencia o no lucha un poco a lo loco…no sé yo…voy a ayudarle seguro que ese idiota cae pronto…  – corrió hacia donde Kuroi y Kai no paraban de saltar para caer en sitios diferentes sin apenas rozarse y volver a saltar.

Megumi apareció al lado de Rora junto con Hana.

Megumi – es hora de unirse, hay que liberarles de esa oscuridad. Necesitamos al menos desgastarles para llevárnosles. No podemos permitir que vuelvan a desaparecer.

Hana – no queremos más sorpresas.

Megumi – es ahora o nunca Rora.

Rora – ¿sabes cómo hacerlo?

Megumi – no tengo ni idea, pero supongo que vosotras dos tenéis más posibilidades de hacerles entrar en razón. – dijo mirando la pelea de Shira, Kuroi y su propio hermano.

Hana – pero para ello hay que hacer que dejen de luchar, tendremos que cansarles porque si no, van a estar atacando continuamente. Es lo que dice Megumi. Necesitamos un plan.

Megumi – en cuanto veas la oportunidad intenta hablar con él ¿vale?

Rora – lo intentaré…aunque no creo que deje de atacar. Veré que puedo hacer.

-Fin del capítulo-

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