Capítulo 15

? – dame agua.

? – tengo sed…

?? – entonces dame…

? –…quiero agua…

?? – TU VIDA

Shira – ¡¡¡¡¡GAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHH!!!!!

Shira había tenido una pesadilla. No recordaba bien las cosas pero si sabía que el terror le había calado en los huesos al igual que el frío. Pero ya no se encontraba en la calle. Y esa pesadilla no era una pesadilla.

No.

Observó un instante el corte de su brazo. Sin duda, eso había sido real. Giró la cabeza y vio una habitación desconocida.

Shira – ¿que…? – Notó la garganta seca – ¿dónde estoy?

La chica se incorporó sobresaltada al comprobar que se encontraba sobre la cama de un cuarto que desconocía.

? – vaya ya has despertado, menos mal. Te he curado un poco las heridas aunque tardarás en moverte bien. Estabas hecha una pena.

A su lado, estaba un chico alto de pelo corto castaño oscuro, con las puntas algo largas despeinadas hacia arriba. Sus ojos eran oscuros y grandes, lo que hacía que su cara le resultase familiar.

Shira – ¡¿q-quién eres tú?! ¿Qué hago yo aquí? – Se alejó de él todo lo que pudo –¡¡ AY!! Se llevó la mano a la tripa con una mueca de dolor.

? – no te muevas y no te dolerá – sonrió.

La chica lo miró con desconfianza.

? – vale, vale. Yo soy Kai encantado. Y tu nombre es Shira ¿verdad? Es bonito, nunca lo había escuchado.

Shira – ¿pero tú como sabes mi nombre? ¿Y qué hago yo aquí…? ¡¿ME HAS SECUESTRADO?! Morirás si te acercas a mí ¡¡así que ni lo intentes!! – se pegó a la pared.

Kai – jajaja sí que tienes energía – sonríe amablemente – verás: salía de una tienda y como parecía que la tormenta amainaba pues corría hacia casa y entonces escuché mucho ruido por una calle, así que fui hacia allí. Entonces vi a una chica que estaba siendo atacada y se defendía de pena…

Shira – ¿de pena? ¿Quieres verlo en vivo?

Kai – casi que no…el caso es que de repente le aparecieron heridas y cayó al suelo sangrando mucho, entonces me dije: “Kai, esto es malo”, fue entonces cuando vi aparecer a dos personas que se acercaron a ella y la iban a hacer algo que no era precisamente ayudarla, cuando a su alrededor la nieve creo como un escudo que la protegía y empezó a dar vueltas y a lanzar algo raro a esos dos. Uno de ellos gritó de dolor y se llevó una mano al hombro. Entonces uno le dijo algo al otro y se desvanecieron. Ya cuando todo se calmó me acerqué a esa pequeña niña…

Shira – el agua me protegió… – susurró pensativa. Entonces se dio cuenta de lo que había dicho aquel chico. – ¿niña? ¡Oye! ¿¡Pero tú cuántos años tienes!?

Kai – dieciocho… ¿por qué?

Shira – ¿has sido feliz?

Kai – bueno si, menos cuando mi hermana mayor me tortura…

Shira – ¡¡¡PUES NO VAS A VIVIR MAS AÑOS COMO VUELVAS A LLAMARME ESO!!! – se levantó de golpe y sintió como un dolor se expandió por la zona del estómago. Cayó sobre la cama tosiendo.

Kai – eh no te muevas tanto que entonces serás tú la que morirá. – le ayudó a sostenerse sujetándola por los brazos con cuidado.

Shira – así que… ¿tú me sacaste de ahí…? – levanta la vista y se fija más en la cara de la persona que le había salvado de cualquier desgracia que podía haber ocurrido. Sin duda le sonaba su cara ¿Dónde lo podía haber visto?

Kai – sip – sonrió.

Shira – g-gracias…supongo… – se da la vuelta.

Kai – nada, nada… ¿ahora una preguntita? ¿Por qué te atacaban, eres una Shikatsu?

Shira – ¿eh? – El chico alzó una ceja significativamente – ¡Y A TI QUE MÁS TE DA!

Kai – o sea que sí.

Shira – Pues no. – Mintió – ¿Acaso tú sí?

Kai – sip.

Shira – ¡¿Y POR QUÉ ME LO DICES ASÍ SIN MÁS?! ¿ESTÁS LOCO? ¡¿Y SI NO LO FUESE QUE PASA?! ¡NO PUEDES DECIR ESAS COSAS ASÍ COMO ASÍ!!

Kai – ¡¡¡LO CONFESASTE!!!

Shira – m-mierda.

Kai – ¿y cuál es tu poder?

Shira – ¿para qué quieres saberlo?

Kai – para conocerte supongo – esbozó una leve sonrisa – yo cambio la gravedad en una zona a mi antojo.

Shira – yo…uso agua. Simplemente agua.

Kai – ¡¿ERES ELEMENTAL?! ¡¡POR LA GRAN MAGA, FIRMAME UN AUTÓGRAFO!! No todos los días te encuentras con un…– pero no pudo terminar por que fue lanzado contra la pared después de recibir una patada de Shira en el estómago.

Shira – ¡¡¡ n-no me toques!!! ¡¡Extraño secuestrador!! – se ocultó tras las sabanas dejando ver solo los ojos.

Kai – encima que te saco de ahí…ah, que fuerza para ser una niña…– Intentó cubrirse con los brazos pero le fue imposible esquivar el nuevo golpe que le lanzaba la chica.

Shira –…Kai d… – se levantó de la cama intentando preguntarle algo pero una voz estalló en su cabeza diciendo una sola frase en un susurro: Dame tu vida. – ¡NO! ¡SALID DE AQUÍ! – cayó sobre sus rodillas.

Kai se acercó preocupado a la chica que mantenía las manos sobre la cabeza y los ojos cerrados.

Kai – ¿estás bien?

El chico se estaba acercando a la chica para ver si se encontraba bien cuando la puerta se abrió de golpe y entraba alguien gritando.

? – ¡KAI! ¡Te he dicho que…! – ve a Shira herida en el suelo y a él a punto de agacharse – ¡¿QUÉ LA ESTAS HACIENDO?! ¡Te dije que entrenaras pero no con personas! Además debías curarla no torturarla mientras hacía unas llamadas.

Kai – ¡¡¡AAAAAHHH HERMANITA NO ES LO QUE PARECEE!!! – sale corriendo hacia la otra punta de la habitación.

? – ¿estás bien Shira? ¿Y esas heridas? Mi hermano es un poco imbécil no te preocupes, ahora te las curaré mejor.

Shira – esa voz… – alzó la vista y ve a su profesora – ¡¿MEGU-CHAAAN?! ¿Qué haces tú aquí?

Megumi – ¿yo? Esta es mi casa…bueno esta es la parte de los alojamientos, donde se encuentran los dormitorios y esa cosa de ahí es mi hermano Kai, que ha llegado hace unos días a la ciudad – le echa una mirada asesina que hace que Kai se esconda tras la puerta. Shira lo observó más detenidamente. Con razón le sonaba su cara. – Me ha contado lo que pasó pero quiero que me lo cuentes desde tu punto de vista.

Shira – pues… – sin dudarlo ni un momento e contó todo lo sucedido desde que se les apareció a todos aquella extraña niña hasta el ataque dentro de la tormenta del que había sido rescatada por Kai –…Kai… ¡no! Cosa de ahí ¿no les viste las caras?

Kai – “Cosa de ahí” ¡me ha puesto un mote! ¿Ya confías en mí?

Shira – nunca.

Kai – niña mala… pues no las vi bien. Simplemente pude distinguir que eran chicos o un chico y una chica, no estoy seguro. Al menos una de las personas tenía pelo largo.

Shira – eran…bueno me lo habré imaginando. – sacude la cabeza.

Megumi – pues nada, quien sabe. Oye Kai, salgo un momento a comprar lo que falta para celebrar el Año Nuevo ¡que ya es mañana!

Shira – ¿qué? No, hoy es veintinueve… ¿verdad?

Kai – que va, eso era ayer, has estado inconsciente muchas horas.

Megumi – por tu familia no te preocupes. Está todo solucionado. ¡Ah! por cierto he llamado a los demás Shikatsus, ya lo saben y estuvieron antes aquí fastidiando. Vienen de camino que no te puedo dejar sola con este pervertido. Nos vemos en un rato – dijo antes de desaparecer por la puerta.

Kai – ¡e-espera Gumi! ¿¡Como que pervertido!? Como le gusta liarlo todo…

Shira – a-a-a-a-aléjate y-ya estoy mejor así q-que p-p-puedo darte u-una paliza.

Kai – pero si estas temblando, no pasa nada mira soy de fia… – en ese momento un chorro de agua le hace atravesar la puerta cerrada –…a-ayudaaa.

Shira – uy, se me fue…

Detrás de Kai aparecen Rora, Rozo, Sejo y Hana que se quedan mirando la escena.

Hana – vaaaya ya despertó.

Rora – parece que ya estás bien ¿eh Sidriña? me mola la herida de la mejilla pareces una guerrera ¿sabes? nos asustamos mucho, mucho cuando esta mañana llamamos a tu casa y tu madre muy preocupada nos dijo que no habías llegado desde que quedamos.

Hana – siii luego vinimos aquí, conocimos a Kai y nos contó tooooooodo, dijo que unos malos te estaban atacando y el te protegió y luchó como un valiente contra ellos y te desmayaste porque quedaste deslumbrada por su belleza. Por cierto, el nuevo contacto de Haikbit en el chat grupal es él.

Kai – e-espera yo no os dije eso – tras mirar a Shira para ver su expresión, acabó rodando por el suelo – vaya día que llevo.

Rora – ¡sí! y aprendimos a hacer un hechizo ¡como las brujas! – Exclamó como si fuese una niña pequeña – Una especie de pócima para borrar la memoria. – Se la veía que estaba emocionada – Se la tuvimos que dar a tu madre.

Hana – con caldero y todo. Nos enseñó Kai. Parece tonto pero sabe mucho como Megu.

Rora – pero más tarde nos dimos cuenta de que al muy idiota se le había olvidado un ingrediente y…

Kai desde el suelo suspiró un “os estoy oyendo” al que nadie prestó atención.

Hana – al muy maravillosísimo – corrigió con un deje de burla –…bueno…el hechizo…puede que tu madre tenga ahora recuerdos erróneos de dónde has estado… – rió sin ganas.

Shira – creo que no quiero volver a casa… ¿y a vosotros no os ha pasado nada?

Rora – nop. Después fuimos a la bolera y estuvimos buscando a la niña a ver si por algún casual la veíamos, pero nada. Hizo puf.

Los chicos siguieron hablando tranquilamente hasta que Megumi les dijo que ya era hora de que volviesen a casa.

 

Cuando Shira llegó a casa

Shira – hoolaa ya estoy aquí…

Madre de Shira – ¡hola cariño! ¿Qué tal la caza de gamusinos? Me ha dicho Rozo que eran muy peligrosos y estaba muy preocupada…

Shira – ¿…gamusinos?

-Fin del capítulo-

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