Capítulo 14

29 de diciembre

Los cinco amigos estaban en el parque, la nieve, a causa de las bajas temperaturas, se iba acumulando poco a poco. Y los chicos como la mayoría de las veces, ya se estaban peleando de broma y hablando de cosas sin sentido. Por su parte Rora había obligado a Sejo, en un momento en el que no había nadie, a descongelar un columpio para poder columpiarse.

Shira – eh, y ¿qué os parece si para Fin de Año vamos a un karaoke?

Hana – siiiiii yo me llevaré la cámara y haremos muchas, muchas, muchas, muchas, muchas  fotos.

Rora – que rápido se me ha pasado este año. ¿Qué propósitos de año nuevo tenéis? – dijo mientras se columpiaba lo más alto que podía.

Hana – hacer muchas fotos para tener más recuerdos.

Sejo – tú y tus fotos…las haces bien solo cuando te interesa – Hana le da un capón – ¡aichhhh!

Shira –  el mío es mvanurebioawl.

Rora – vaya es un buen propósito.

Rozo – yo también lo creo.

Sejo – y yo flipo.

Shira –mi gusta nieveeee.

Rozo – en cierto modo es tu elemento.

Hana – también espero no resfriarme. Ya sabéis que para mí es fácil pillar un catarro y con el frío que está haciendo… – dejó sin terminar la frase mientras se levantaba un ligero viento helado.

Sejo – ¿os habéis fijado que no hay absolutamente nadie por aquí? Hace un rato había enanos dando la vara – Buscó con la mirada cualquier indicio de movimiento humano. – Me costó un buen rato descongelar el maldito columpio sin que se dieran cuenta – dijo mirando mal a la chica que se seguía columpiando.

Rora –  es verdad. – concordó con el chico. – Será por el frio.

Rozo – pero antes había más gente. – el viento comenzó a ser más fuerte y empezó a nevar – vaya ¿han anunciado tormenta o algo?

Shira – no que yo sepa. Deberíamos irnos, por si va a más.

Hana – La gente ha sido lista. Además esto se ha puesto muy oscuro, vámonos.

Se levantaron, pero cuando se dieron cuenta no se veía nada por ningún lado.

El viento soplaba mucho más fuerte y cada vez caía más nieve.

Hana – ¿Qué está pasando? Pero si hace cinco minutos estaba todo tranquilo.

Rozo – corrección hace seis minu…  me callo – dijo cuando notó la mirada de la chica sobre él.

Shira – ¿y por donde vamos? No se ve nada – miró a todos los lados, pero era inútil. El viento era fuerte y hacia que la nieve se moviese sin dejarles ver nada.

Rora – la entrada esta por la derecha… – señaló una dirección pero en seguida bajó el dedo, al ver que había algo en la ventisca – ¿eh? Parece que algo se acerca. ¿Se habrá perdido algún niño?

A lo lejos, entre la ventisca se apreciaba una figura borrosa que se iba acercando, cuando estaba más nítida se podía distinguir la figura de una persona.

Hana – ¡¿q-q-q-q-q-que es e-e-eso?!  – gritó alarmada.

Sejo – hostia que ambiente…

La figura se acercó todavía más.

? –  S-Shikatsus….

Todos se quedaron de piedra unos segundos.

Hana – tiene voz de niño pequeño…

Sejo – o niña pequeña.

Rozo – y PARECE una niña pequeña.

Sejo – o niño pequeño.

Hana – Sejo… – dijo en tono amenazante.

Sejo – lo pillo.

Hubo un silencio en el que solo se escuchaba el viento contra los oídos mientras el grupo de amigos no apartaba la mirada de la figura que se mantenía parada a unos metros de ellos.

? – Shikatsus…ellos…vienen a por vosotros. – de la figura salió una dulce voz que a pesar del viento, se oía bastante bien.

Rora – ¿e-eh? ¿Q-quién? – dijo estando ya al lado de sus amigos.

? – yo solo quería jugar pero…tenéis que huir… no deben capturaros…no deben… ¡POR FAVOR HUID! – gritó con una voz desesperada que resonó en los oídos de los chicos antes  de desaparecer físicamente de allí.

Shira – ¿p-pero qué…?

Hana – ¡IEEEEKKK! ¡UN FANTASMAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA! – se agarró a la primera chaqueta que pilló. –¡VÁMONOS DE AQUÍ POR FAVOR!

La ventisca  se calmó un poco y los alrededores se hicieron más visibles.

Rora – pero si no hay nadie… se ha ido…

Shira – parece que todo se ha calmado… ¿sería su presencia la que ha creado la ventisca? Ha sido muy raro.

Rora – eso ha sido obra de un mago sin duda.

Sejo – ¡¡¡UAAAHH!!! ¡Algo me está intentando ahorcaaar! – todos se giraron y vieron a Hana agarrando fuertemente la chaqueta de Sejo por detrás.

Hana – ¡¿pero qué haces?! ¡¡¡Aléjate de mí!!! – lo empujó – ¡deberías controlar tu miedo!

Sejo – PERO SI ERAS TÚ LA QUE ESTABA AGARRADA A MI CHAQUETA.

En ese momento sonó el móvil de Shira.

Shira – vaya un mensaje…me tengo que ir. Me reclaman por casa.

Sejo – ten cuidado con los fantasmas.

Shira – a callar – le da un puñetazo en el brazo.

Rora – ¿quieres que te acompañemos?

Shira – no hace falta, ya se ve algo, Y NO TENGO MIEDO A LOS FANTASMAS – dijo mirando a Sejo. – Llamadme con cualquier cosa. Hasta luego.

Sejo – y también ten cuidado con las lombardas asesinas.

Por respuesta, Shira levantó la mano y la nieve de su alrededor se elevó, convirtiéndose en un torbellino de agua que impactó de lleno en la cara de Sejo – suprímete lombarda.

Sejo –¡¡QUE ESTAMOS EN PLENO INVIERNO!!

Rozo – pues nada ¿ahora qué hacemos?

Hana – irnos a un lugar con techo por ejemplo.

Rozo – invadamos una casa.

Sejo – lo veo.

 

 

Shira estaba llegando ya a casa, temblaba de frío, ¿Quién era esa niña y porque decía que huyesen? ¿Y de quién? Eran muchas las preguntas que le rondaban por la cabeza y apenas sabía por dónde iba. Alguien venia a por ellos pero ¿con que finalidad?

? –…ra…

Shira se giró. Le había parecido oír algo detrás suya, pero las calles estaban vacías y la nieve volvía a caer en cantidad. En ese momento le sonó el móvil. Ella apurada, pensando que sería su madre cabreada, lo sacó como pudo del bolsillo pues tenía las manos heladas y se paró en seco al ver que era Kuroi quien la estaba llamando. Dudó pero finalmente descolgó.

Shira – ¿Kuro?

Al otro lado de la línea hubo silencio hasta que se cortó.

Shira – qué raro…

Justo cuando fue a guardar el móvil, vibró de nuevo. De nuevo Kuroi. Pero esta vez se lo guardó y prosiguió con la marcha. Fue entonces cuando se dio cuenta de que había disminuido la visibilidad de las calles por culpa de una especie de neblina que se había levantado.

Shira – Sigue andando, sigue andando, no te pares Shiraaaa ¡MIERDA! Esta anocheciendo. – susurró para sí.

? – ¿Shira?

La chica se detuvo en seco y se giró de nuevo. Pero seguía sola con aquella niebla.

Shira – ¿quién eres? ¿Chicos sois vosotros? No me hace gracia.

Se escuchó una risa suave delante de ella.

Shira – ¡NO TIENE GRACIA! ¡PARAD CHICOS! – miró de nuevo a todas partes. Estaba sola –  maldita lombarda seguro que les ha convencido a todos  para gastarme la broma… – nada más avanzar un par de pasos en frente suya vio una figura borrosa. – y-ya estamos con la niebla…

De nuevo sonó una risita.

? –… ven.

Shira – YA EN SERIO CHICOS.

? – tengo sed…

Shira – p-p-pues bebe agua… – soltó tensa. Lo único que quería era llegar a casa pero tenía la sensación de que si salía corriendo algo malo iba a pasar. Su móvil sonó de nuevo. No necesitó mirarlo para saber quién era.

? – dame agua…

En ese momento un  rayo de luz pasó velozmente al lado de su brazo izquierdo,   provocándole un pequeño corte. No pudo hacer nada por esquivarlo. La visibilidad era casi nula. Solo pudo llevarse la mano al corte sin prestarle atención y centrarse en su procedencia. Eso le había bastado para confirmar que no se trataba de sus amigos.

Su móvil insistió.

Shira –¡¡SAL!! ¡¡¡NO SEAS COBARDE Y ATAQUES ESCONDIDO!!!

? – Quiero agua… – otro rayo salió disparado a la cara de Shira. Esta vez la chica lo vio venir y pudo esquivarlo de forma que solo le provocó un pequeño corte en su mejilla.

Shira vio un movimiento a su lado. Sin pensarlo, sus ojos cambiaron de color y lanzó una espiral de agua en la dirección del movimiento pero el agua acabó por desvanecerse.

Shira – ¡sal maldito cobarde!

?? – hacia allí no… – la voz vino de detrás suya.

Shira – ¿otro? – se giró bruscamente dispuesta a atacar pero quien fuese que había hablado no se encontraba ya allí. En ese momento su móvil dejó de vibrar.

?? –  dame tu agua…

Shira – ¿Qué? Ni de coña. – el frío se había colado en sus huesos y temblaba. Notó una mano en su hombro y una voz susurró en su oído:

? – entonces dame tu vida.

Lo siguiente que se escuchó fue un grito. Un grito de una chica que recorrió varias calles pero del que apenas nadie fue testigo.

Fin del capítulo

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