Capítulo 13

Los exámenes acabaron y por fin llegaron las vacaciones de Navidad. Sin embargo, no volvieron a ver a los gemelos en todo ese tiempo.

 

24 de diciembre

Hana se despertó  por el ruido de unas máquinas. Se dirigió a subir la persiana y tras parpadear varias veces por la intensidad de la luz se dio cuenta de que todo estaban nevado. Se vistió corriendo, desayunó y se fue de casa.

 

En casa de Sejo

Sejo – vooooy – Se asomó por la puerta – ¿Hana qué haces aquí a estas horas?

Hana – ¡A NEVADOOOOO! ¡¡¡Vamos a por los demás y hagamos un muñeco de nieve gigante!!! – le coge del brazo y se lo lleva.

Sejo – ¡¡QUE NO HE DESAYUNADO!!

La siguiente parada fue la casa de Rozo. Su madre abrió en seguida.

Madre de Rozo – hola chicos ¿Qué tal?

Hana – muy bien. Ha nevado y venimos a buscar a Rozo ¿Dónde está?

Madre de Rozo – durmiendo todavía, iba a despertarle ahora.

Hana – ya lo hacemos nosotros no se preocupe.

Madre de Rozo – gracias, me ahorráis trabajo, pasad.

Hana y Sejo entraron en la habitación de Rozo y cogieron las cosas que había por el suelo como arma, cosas que resultaron ser calcetines y algún que otro cojín. Despacio, en silencio y evitando alguna que otra caja de juegos de la consola. Y de las lágrimas de dolor por parte de Sejo al darse en la espinilla con una silla mal colocada, se acercaron al bulto que estaba en la cama que fue acribillado a golpes a modo de despertador.

Rozo – ¡¡¡AAAAAHHHHH MALDITOS GAMUSINOS NO PODRÉIS VENCERME CON VUESTROS MISEROS ATAQUEEEES!!!!…¿eh? ¿Mamá? ¿Dónde estoy? ¿Quiénes sois vosotros? ¿Y los gamusinos?

Hana y Sejo lo miraron con las armas-calcetines en alto.

Hana – cógele.

Rozo – ¿eh….?

Sejo cogió a su amigo y lo metió en un saco que mantenía abierto Hana. Sejo cogió el saco como si dentro llevase patatas, cargándolo al hombro.  Ambos salieron de la casa despidiéndose amablemente de la madre del secuestrado que estaba tan acostumbrada que les daba las gracias por levantar a su hijo temprano para que no vaguease tanto.

La siguiente parada era la casa de Rora. Nada más alzar el brazo para tocar el timbre, la puerta se abrió de golpe.

Rora –¡¡¡¡VAMONOOOOS!!!! ESTOY LISTAA!!

Sejo – ¿cómo narices sabía…?

Hana – no preguntes y camina.

Sejo – pero tengo hamb… –  Rora le metió una tostada recién hecha en la boca – ¡¡diosss quemaaa, quemaaa!!

Rora – ¿el fuego no es tu aliado? – Sejo le echó una mirada fulminante que ella ignoró por completo.

La última parada fue la casa de Shira.

Shira – hoooolaaaaa.

Rora – vamos.

Shira – ¿quéeee? Hace frio. Paso.

Rozo asomó la cabeza desde el saco.

Rozo – no tendrás algo para comer ¿no? Me acaban de arrastrar hasta aquí literalmente…

Sejo – ¡¡yo compartiré mi tostada contigo mi buen amigo inútil!!

Rozo – está llena de babas pero vale. Lombarda…¡¡qué gran corazón tienes!!¡¡TE QUIERO TIO!!

Sejo – no te pases.

Rozo – lo siento, me acabo de despertar y los gamusinos aún me manipulan.

Shira – puessss…adiós – Rora la cogió del brazo y la arrastró fuera de casa – …mierda…

Todos fueron al parque que estaba al lado de la casa de Rora, allí había mucha nieve y niños jugando.

Hana – bien hagamos una competición, haber quien hace el muñeco de nieve más grande. Vosotros dos contra nosotras.

Shira – y para que los equipos estén igualados yo seré el árbitro. ¡Y a ver quien encuentra las diez piedras sagradas que he escondido! – dice felizmente.

Rozo – ¿pero no es una competición de muñecos de nieve? ¡¡Eso no tiene lógica!!

Sejo – yo me preocuparía más por lo de las piedras.

Shira – yo no tengo lógica, el equipo que tenga menos piedras deberá sufrir el Gran Castigo.

Rozo – ¿y qué pasa con los muñecos?

Hana – ¡¡¡a por las piedraas!!!

Sejo – ¿y el que gane?

Shira – no sirve de nada si se lo digo a alguien que va a perder…

Sejo – ¡¿cómo que a perder?!

Shira – ¡no le repliques al árbitro! – le tira una bola de nieve y esta al tocarle se derrite – ¿eh? ¿Cómo has hecho eso?

Sejo – hohohohohohohoh hago que la temperatura de mi cuerpo aumente sin llegar a crear llamas. Lo aprendí el otro día. Y así no me hace falta ponerme manta en casa – dijo triunfal.

Todos le ignoraron.

Shira – bien, tenéis una hora y el terreno de juego es el parque…tres…dos…uno…¡¡¡YAAAA!!!

Salieron disparados.

Se formaron dos equipos. Por un lado estaba el de los chico o como Shira lo llamaba: “Equipo de Lechuguinos” aunque fue acortado a EDL; y el de las chicas fue llamado “YEAH!”

El equipo 1, el de los chicos, se dirigió a la fuente de agua…congelada.

Sejo – ¿cómo narices serán esas piedras?

Rozo – parece que Rora y Hana ya han encontrado una… – a lo lejos aparecen las dos corriendo con una piedrecita azul en las manos – ya sabemos cómo son: pequeñas y azules.

Sejo – piedras azules…piedras azules… – mira alrededor por el suelo para ver si encuentra alguna.

Rozo – ee…en lo alto de esta fuente hay una piedra azul…más o menos… – los dos alzaron la cabeza y vieron una piedra de medio metro de color azul eléctrico con el dibujo de una mano haciendo el símbolo de la victoria.

Sejo – segurísimo que es esa, no sé porque me da la sensación… ¿cómo narices las habrá traído aquí?

Rozo – ¡pero esta a más de dos metros de alto! – Exclamó sorprendido – ¡¿Cómo la bajamos?! Mejor vamos a buscar otra y luego volvemos.

Sejo – ¡¡oh mira en ese banco hay una!! – dijo señalando un banco que estaba a su derecha – Espera ¡¡hay cuatro!! Pero son igual de grandes…

Rozo – ¡¡¡qué suerrrteee!!! A este paso seguro que ganamos…Si es que a quien se le ocurre poner cuatro piedras juntas… esta Shira…será idiota…

Los dos fueron a por las piedras del banco olvidándose de la que estaba en la fuente, tras girarse vieron a Rora cogiendo la piedra con su viento.

Rozo y Sejo soltaron una maldición con una sincronización perfecta.

Rora – muajajajaj – se rió para después sacarles la lengua – ¡solo nos queda una piedra y ganaremos!

Shira – ¡¡¡SOLO QUEDAN CINCO MINUTOOOS!!!

Rozo – ¿yaaa?

Tic tac…

Shira – UN  MINUTOOOO – levanta la mano y todos se fijan que tiene la piedra.

Rozo – ¡a por ella! ¡AY! – Rozo tropezó tras recibir un bolazo de nieve procedente de Hana – ¡eh arbitro, están haciendo trampas!

Shira – no he visto nada.

Sejo – ¡¡PERO SI LO HE VISTO HASTA YO!!

Shira – no sé de qué me hablas.

Sejo – será…

Y de esta forma el equipo YEAH! Ganó.

Rozo – ¡¡ahora nos toca sufrir el castigooo noooo!!

Shira se encontraba rodeada de bolas de nieve.

Shira – de acuerdo, ¡Hana! apuntas a la cabeza ¡Rora! apunta al cuerpo ¡Yo! Apunto a…

Sejo – pero si no tienes puntería.

Shira – por eso, daré donde llegue ¡¡A LA CARGAA!!

Así, Sejo y Rozo celebraron una Noche de los Astros muy fresquitos y tuvieron el mismo deseo: que un día de estos apareciera bajo el árbol un asesina-Shiras, un tortura-Hanas y un cruje-Kuukis.

 

Fin del capítulo-

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