Capítulo 11

Hana – o se ve nada… ¿estáis todos bien? – preguntó mirando a ambos lados buscando a sus amigos.

Sejo – si…no es por nada pero tenemos que atacar si no… no saldremos de esta.

Hana – pero es que son… – dudó.

Rora – no son ellos, les han lavado el cerebro.

Shira – ya pero aun así…

La nube se disipó. Todos se colocaron en guardia pero los gemelos no estaban. De repente el silencio se adueñó de la sala.

Sejo – ¿pero dónde…? – detrás de Sejo apareció Kuroi, que le propinó un puñetazo en la espalda haciéndole retroceder. – ¡¡ugg!!

Hana, Rora, Shira – ¡¡Sejo!! – exclamaron las tres chicas.

Shira – ¡¡Kuroi vale ya!! – gritó. Aunque ya no veía a Kuroi en ese chico para nada.

Kuroi – lo siento Shira pero vosotros lo habéis decidido así. Ahora será por las malas… – se abalanzó sobre ella cogiéndola de las muñecas inmovilizándola. Ella se estremeció al sentir como una oscuridad procedente de las manos del chico, la recorrió el cuerpo provocándola un dolor desconocido.

Shira – ¡¡AAAHHHHHH!! – soltó un grito profundo lo que hizo que el chico mostrara una media sonrisa.

Rora – ¡¡Shira!! – Rora dio un salto impulsado por su aire aproximándose a Kuroi, pero Shiroi se puso en medio y antes de la chica pudiese reaccionar y fue lanzada contra una de las columnas rectangulares que sujetaba el poco techo que quedaba. No se derrumbaron  por poco.

Hana – chicos, no nos queda de otra. Sejo tenemos que atacarles. Por muy amigos que sean. – empezó a avanzar hacia ellos.

Sejo – ¿segura?

Hana – ¡segura! – gritó decidida.

Sejo – Bien ¡vamos! – sus manos se cubrieron de llamas y se lanzó a por Shiroi. Este se dio cuenta y le consiguió esquivar a tiempo – mierda…

Shiroi – ¿fuego?… deberías tener cuidado Sejo, te puedes quemar.

Sejo – tranquilo, eso no va a pasar – lanzó un puñetazo dirigido a la cara de Shiroi, pero éste lo esquivó con facilidad. Aun así, no pudo evitar la patada que le seguía.

Shiroi –  No pensaba que fueras tan fuerte….

Rora – Hay gente que entrena todos los días. No como tú que estás fofo. – dijo intentando ayudar a Sejo en la pelea contra Shiroi dando una patada que esquivo fácilmente saltando a la derecha. Pero no contraatacó. Se quedó mirando a la chica como si hubiese dicho algo raro.

Solo se podían escuchar los gritos de Shira pidiendo ayuda mientras se retorcía e intentaba librarse del agarre de Kuroi.

Hana, se agachó apoyando una mano sobre el suelo y unas ramas empezaron a crecer  dirigiéndose con rapidez hacia Kuroi que seguía forcejeando con Shira. Las ramas le rodearon por  cintura y brazos y lo elevaron unos tres metros del suelo provocando que soltase a Shira que cayó al suelo de rodillas jadeando.

Hana – te tengo… no te voy a dejar que sigas haciendo daño a mis amigas.

Kuroi – suéltame…  – En ese momento las ramas apretaron mas  a Kuroi – ¡¡PARAAAA!!

Shiroi – ¡Kuroi! – El chico se volvió hacia su hermano saliendo de la especie de trance en el que había entrado.

Sejo – ¡¡tú no te escapas Shiroi!! – corre hacia él y le cogió del cuello de la camisa obligándole a retroceder.

Los gritos del chico pelinegro se iban apagando por momentos.

Rora – Hana para… – dice observando la mueca de dolor de Kuroi.

Kuroi – ¡para! Por favor… No… puedo… respirar – dijo casi sin aliento.

Hana – no puedo soltarle. – dijo con desesperación en su voz. – Están idos, os podrían matar.

Pero en ese momento de distracción por parte de Hana fue aprovechado por Shiroi que dio un golpe seco en la muñeca de Sejo librándose de su agarre para salir corriendo en dirección a la prisión de ramas que retenía a su hermano. Cuando estaba a un escaso metro, el peliblanco saltó hacia su hermano mientras creaba lo que parecía ser una espada de luz que lanzó contra la rama que salía del suelo cortándola como si fuera papel haciendo que su hermano quedase libre.

Kuroi – Gracias hermano – dijo mientras caía ágilmente al suelo ya libre de las ramas.

Shira – ¿cómo es que son tan fuertes? No lo entiendo y no sé que me ha hecho Kuroi pero estoy débil.

Rora – parece que Shiroi utiliza ataques con luz…y Kuroi con oscuridad…

Sejo – ¡¡aaahh!! ¡¡Me ha quemado el codo!! – se da cuenta que uno de los rayos blanquecinos le había alcanzado – ¡¡Arde!!

Hana – parece mentira que tu controles el fuego Sejo… no sirves para nadaaa.

Sejo – ¡¡¡esto no es fuego!!! ¡¡¡Ardeeee!!! ¡¡Shira agua!!

Shira – no quiero. Estoy cansada.

Sejo – ¡¡¡que arde leches!!!

Shira – vaaale, vaaaale. Ya voy – Dijo mientras se cambiaba lentamente hacia él. Cuando llegó a su lado puso las manos sobre el brazo de Sejo sin pensarlo dejó que el agua fluyese sin pensar en lo que estaba haciendo – ale ya está.

Sejo – ¡¡AAAHH!! ¡¡¡¡¡TE MATO ESTÁ HIRVIENDO!!!!!

Shira – ¡ups!

Sejo – ¡¿lo has hecho a propósito verdad?!

Shira – ¿tú qué crees? – dijo mientras lo acompañaba de una risa malvada. – Fuiste tú quien se empeñó. Sabes que no controlo la temperatura cuando estoy cansada.

Sejo – ¡no controlas nada nunca!

Rora – ¡chicos, basta ya! – Todos se giran hacia ella y vuelven a la realidad – Shira junta tu agua con mi viento. Le enfriaremos el brazo – las dos sitúan las manos sobre el brazo de su amigo, a medida que el agua toca la piel de Sejo, al entrar en contacto con el aire de  Rora, se forman pequeños cristales de hielo – ¿mejor?

Sejo – vaya gracias… – dice satisfecho – ¡¿Y AHORA COMO COÑO MUEVO EL BRAZO?! – gritó para ver como Rora le sacaba la lengua mientras volvía a mirar a los gemelos que estaban en posición de ataque.

Kuroi ­­­­– ¡hey! No hemos terminado. – dijo mientras empezó a correr en la dirección donde estaban Sejo, Shira y Rora.

Shira – no sé si puedo seguir peleando – susurró a sus amigos – no estoy bien. Es como si me hubiese cansado de golpe – Dijo apoyándose en el hombro de Rora.

Hana –  ¿Qué? pero si esto acaba de empezar. – Dijo unos metros más a la derecha desde donde se encontraba.

Kuroi – mi oscuridad debilita a quien toco. – explicó.

Shiroi – pero tranquila Shira, no morirás. Para ello tendrías que haber estado expuesta mucho más tiempo a los poderes de mi hermano. El tiempo suficiente para que toda tu energía se agote – dijo esbozando una amplia sonrisa. – Pero no te preocupes, no queremos eso.

Sejo – no, si al final estos dos han aprendido ha controlar sus poderes en menos tiempo  que nosotros – dice con un tono que mezclaba sorpresa y fastidio.

Hana – si nosotros tardamos más es porque somos elementales y no sólo tenemos que controlar un poder sino también sus derivados. ¿Es que tú no escuchas a Megu? – dijo para después imitar la voz de su profesora. – “los poderes de los cuatro elementos son fundamentales para el equilibrio de la luz y la oscuridad, para ello es necesario que los portadores de esos elementos se entrenen bien y aprendan a controlarlos tanto el elemento en sí como sus derivados. Si no, al retener tanto poder en el interior de un cuerpo, en el peor de los casos podría acabar con su vida” – concluyó.

Sejo – No me acordaba de eso. Que mal rollo. Bueno, al menos somos capaces de apañárnoslas perfectamente sin que pase nada malo… aunque hay algunas… – miró a Shira maquiavélicamente – …que dejan mucho que desear.

Shira – idiota. No es mi culpa que sacar tanta agua a la vez y encima con delicadeza sea complicado, además no fui yo la que chamuscó a Megumi en los entrenamientos. Y déjame en paz, que estoy malita.

Sejo – malita para lo que quieres.

Shira – lo que está claro es que ahora gracias a los sellos que nos ha dado Megumi es más fácil.

Rora – y el entrenamiento también ha tenido algo que ver Shira. Pero eso no quiere decir que ya lo sepamos todo.

Shiroi – Mira tú por donde que al final resulta que nuestra nueva profesora es vuestra entrenadora. – dice mirando a su hermano.

Hana – Ataquemos. Sin estrategia. A lo bruto. Siguiendo un poco con lo que aprendimos. – dijo para luego adelantarse dispuesta a atacar.

Shira – Necesito un momento. – dijo mirando a Rora que la sostenía. Esta asintió dejándola sentada en el suelo intentando que fuese lo más lejos posible.

Shira vio como Rora se preparaba para defenderse unos metros delante de ella. Sabía que ella no sería la primera en atacar, pero si se defendería. Así que decidió centrarse en observar a sus “enemigos”. Estaban parados en el mismo lugar. Estaban calmados. Simplemente esperaban pacientemente a ser atacados.

Sejo – ¡vamos! –  dijo mientras sus puños se cubrían por una vivas llamas. Levantó la vista para fijar su objetivo. En cuanto sus ojos se posaron sobre los gemelos empezó a lanzar bolas de fuego del tamaño de pelotas de baloncesto hacia ellos.

Las bolas recorrieron toda la sala a una velocidad considerable pero cuando estaban a pocos metros de los gemelos, delante de ellos apareció un aura blanca. Si los proyectiles impactaban contra ese escudo no servirían de nada y los chicos ya empezaban a notar el uso de la magia. Rora que desde atrás vio como Shiroi creó ese escudo decidió intervenir dirigiendo las bolas ígneas con viento de tal manera que pudiesen evitar el escudo e impactar en la espalda de los gemelos. No pareció afectarles mucho pero si lo suficiente como para que el chico de pelo blanco perdiese la concentración y el escudo se disolviese.

Hana aprovechó que habían bajado la guardia para hacer que los dos hermanos fuesen cubiertos por la tierra que fue trepando alrededor de ambos cubriéndoles hasta el cuello, como si fuesen unas estatuas de sólido barro del que no se podrían librar fácilmente. Un barro tan sólido como el cemento.

Pero sus contrincantes aún estaban tranquilos. El cuerpo de Shiroi comenzó a brillar. Al cabo de unos pocos segundos una explosión procedente de la luz rompió las piedras que lo sujetaban. Tanto a él como a Kuroi.

Shiroi – No es suficiente. Y por mucho que lo intentéis nunca lo será.

Kuroi  –  Además luchando así no vais a lograr nada ¿por qué lucháis si sabéis cual es el final?

Shira – para que recapacitéis y os deis cuenta de que es un error lo que estáis haciendo. No vamos a consentir que un estúpido tío…

Rora – Llámale X. – le interrumpió.

Shira –  No vamos a consentir que un estúpido tío llamado “Llámale X” os aleje de nosotros. Y si para recuperaros tenemos que dejaremos K.O. lo haremos. Porque no vamos a dejar que os vayáis de nuestro lado sin más y menos de esta forma – dijo con un tono frio.

Sejo – mira ella que simpática.

Shira – ¿quieres que te demos una paliza a ti también? – dijo cambiando su tono serio por uno alegre.

Sejo – Ya me la dais todos los días sobre todo verbalmente.

Rora – Tampoco es para tanto pequeña y morada lombardita. – dijo sin apartar la mirada del “enemigo” y sin cambiar el tono serio.

Sejo – ¿veis?

Shiroi – ¡No os conviene ignorarnos! – dijo enfadado mientras salía del cráter e iba directo hacia Hana dirigiendo sus manos al cuello de la chica.

Pero justo cuando la iba a agarrarla, una fuerte ráfaga de viento le empujó hacia un lateral lejos de la chica. Al levantarse fijó su mirada en la dirección en la que había venido el ataque y vio a Rora mirándole seriamente con la manos en su dirección.

Shiroi – Rora… ¿por qué? – dijo mientras se incorporaba rápidamente.

Rora – yo… – titubeó la chica. Las manos la temblaban incontrolablemente.

Shira – ¡¡Rora!! ¡¡No te dejes engañar!! ¡¡No son ellos mismos!! ¡¡ATACA!!

Esa frase bastó para que la chica dejase de titubear y una mirada de determinación apareciese en sus ojos.

Rora – ¿Por qué? – repitió la chica mirando a su amigo – eso debería preguntarte yo a ti Shiro. ¿Por qué hacéis esto? ¿Acaso nosotros somos la solución a vuestros problemas? – le preguntó intentando comprender.

Ambos, tanto Rora como Shiroi se pusieron en posición de ataque mirándose fijamente a los ojos. Morado eléctrico contra un glacial azul-grisáceo. Lo que nadie se percató es que mientras el peliblanco hablaba con Rora, Kuroi había salido del cráter.

-Fin del capítulo-

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