Capítulo 8

Pasaron  dos semanas y media. Ya empezó diciembre y los gemelos no habían aparecido, lo que preocupó bastante al grupo.

Shira – esto es demasiado ¿Dónde está el gemelo demoniaco y su clon?

Hana – no vienen, no contestan a las llamadas… SON MAS DE DOS SEMANAS.  A lo mejor les han abducido los extraterrestres.

Rozo – o los gamusinos.

Hana – o peor. LES HAN ATACADO LOS ZOMBIES Y AHORA SON PARTE DE SU SECTA.

Rora – no bromees jo… ¿Qué les habrá pasado? – pregunto preocupada.

Sejo – hablé con Megumi: ella tampoco sabe nada – bajó el tono de voz – dijo que no cree que sean magos así que por esa parte no tiene que haber ningún problema por lo de las autoridades y eso.

Shira – puede que no sean magos, que sean simples Eitaika o que tengan la Visión, pero lo que no saben es que se relacionan con ellos – susurró – ¿y si les hemos puesto en peligro de alguna forma sin darnos cuenta?

Rora – si damos por hecho que alguien quiere hacerse con nuestro poder – dijo en el tono de sus amigos – entonces sería  muy probable que los cogieran…

Sejo – ¿tan importantes somos?

Hana – ¿la palabra elemental no te dice nada?

Shira – querido Watson…pjjj JAJAJJAJAJAJAJAJAJJAJAJAJAJAJJAJAJAJAJ toma chistaco.

Sejo – que alguien la encierre. Ya.

Rora – ignoradla.

Hana – Quiero decir, tenemos bastante poder. Pero siendo ese el caso, no sabemos ni quién ni para qué…al fin y al cabo ellos son Eitaika, no saben nada.

Rozo – ¿y si son de los malos? Kuroi daría bien el cante por su vestuario oscurillo – bromeó sombríamente.

Shira – es buena gente, todos sabemos que estas resentido porque te dio la paliza de tu vida al LoS.

Rozo – ¡protesto! En realidad le dejé ganar.

Shira –… no pero en serio, si fueran magos y de los malos, nos tendríamos que haber dado cuenta, al menos por sus ojos, tendrían que ser fríos. Ya sabéis…<< Una fría mirada, y tu alma a la oscuridad quedará condenada. >>

Rora – di que si y también son bo… – todos se la quedan mirando extrañados pensando la respuesta –… ¡BONIATOS!

Todos se quedaron perplejos.

Sejo – así que tienen ojos de boniatos ¿eh? – dijo extrañado.

Rora – no… es que quiero comer boniatos.

Shira – ¡¡¡YO TAMBIEEN!!! ¡¡Y HELAAADOOOOSS!!

Rora – ¡¡¡DE POCHOLATE!!!

Sejo – todavía te queda para el verano muajaja – esboza una sonrisa malvada que Shira corresponde sacándole la lengua.

Rozo – lo que no me ha quedado claro es lo de los ojos de boniato…

Rora – poss es… por ejemplo: tú tienes ojos de pepinillo, y Sejo…

Shira –¡¡¡LOMBARDA!!!

Rora y Shira –¡¡¡Sejo es una LOMBAAARDAAAA!!!

Sejo – ¡toma ya! ¿No os cansáis de poner motes a la gente?

Rora y Shira –¡¡NOO!!

Hana – aún os quedan muchos motes por oír lechuguinos.

Sejo – ¡¡no dios mío!! ¡¡Hana también no!!

Hana – jajaja ahora ya tenemos mote para referirnos a los dos.

Rora –¡¡eso mola!! – dijo chocando una mano con Shira y la otra con Hana.

El resto de amigos siguieron hablando de las lombardas, las zanahorias y los puerros con gran entusiasmo mientras Shira se apartaba del grupo para colocar de su mochila. En un momento dado Rora la vio fijarse detenidamente en un cuaderno con la mirada ausente.

Entonces se acercó a ella.

Rora – ¿Qué ocurre Sidriña? Estamos hablando de PUERROS. Necesitamos tu opinión y tus chistes malos.

Shira – mis chistes son buenísimos y…y…me rindo.

Rora – me estoy perdiendo…

Shira le mostró el cuaderno que estaba observando: era el cuaderno de Kuroi.

Shira – me lo dejó hace lo suyo para copiar unos apuntes. ¿Sabes? Las mates puede que se le den fatal pero cuando lo pilla deja al resto por los suelos. Siempre lo traía para dárselo pero… – se le fue apagando la voz según terminaba la frase. Suspiró y lo guardó en la mochila.

Rora – también estoy preocupada. Si al menos respondiesen a las llamadas… O a cartas, o a lechuzas, o a la fuerza, o simplemente a algo.

Shira – quizás debimos sacar tiempo para ir a su casa.

Rora – pero piensa que es posible que hayan tenido que irse unos días por algún familiar o algo urgente. Es posible incluso que nos estemos preocupando sin motivo.

Shira – quiero creer eso.

Rora – aun así, esto no me gusta. Si hay una posibilidad por mínima que sea de que por el hecho de relacionarse con nosotros sin saber que somos “diferentes” les haya pasado algo, me preocupa más todavía. Somos las más cercanas a ellos de todo el grupo y…  – Se detuvo pensativa y acto seguido se dio la vuelta hacia el resto de sus amigos que discutían sobre algo de una competición de lucha de puerros – Gente. Decidido. Nos vamos a hacer una visita a los gemelos.

Hana – me parece bien, y así nos quitamos las dudas. – terminó diciendo desde la mesa que estaba sentada, ignorando la absurda conversación de puerros.

 

Esa misma tarde

Los Shikatsus quedaron en encontrarse en el cruce donde solían despedirse cuando salían de clase o cuando quedaban. Una vez reunidos todos, se dirigieron a la casa de los gemelos.

Por el camino se encontraron a Megumi que acababa de hacer la compra y se dirigía a su casa. La convencieron para que les acompañaran…bueno, más bien se engancharon de sus piernas literalmente y la suplicaron, y claro, la gente que pasaba los miraba tan raro que al final cedió y estuvo todo el camino escupiendo maldiciones.

Megumi –  ¡A saber que piensan ahora de mí los vecinos! Shikatsus endemoniados. ¡¡El próximo día os voy a mandar el triple de deberes a vosotros solos!!

Rora – es por una buena causa – sonrió.

Shira – bueeeeeeeeeno por no ir ahora otra vez hasta el parque que está aquí cerca que es donde está la calle que lleva a mi casa y a la de ellos…tendremos que ir…

Rora – jejeje cierto Sidriña… –  las dos miran con una sonrisa diabólica a los demás.

Sejo se da cuenta de las intenciones de las dos, ya que una de las formas  de llegar a la casa de Shiroi y Kuroi desde la casa de Rora es por una empinada cuesta y la otra forma es por un atajo que solo Rora, Shira y Hana conocían.

Sejo – ¡nooooo, la cuesta noooo!

Rora – ¡¡¡¡siiiii la cuesta siiiii!!!! ¡¡¡Qué  bien lo vamos a pasaaar!!!

Rozo – yo me piro, paso de subir la cuesta esa del infierno – se da la vuelta y empieza a correr, pero Rora, tras comprobar que nadie al veía, lanzó un fuerte viento hacia Rozo que le devolvió junto a ellos. – ¡¡aaahh odio que vuestras manos hagan cosas raras!!

 

En la cuesta

Shira – ¡Ohhhhh como cuesta la cuestaa!

Rora – es que cuesta la cuesta porque es una cuesta que cuesta porque si no costara no sería una cuesta.

Shira – claro pero la cuestión costosa está en que si es una cuesta que cuesta… ¿cuesta porque cuesta más subirla o porque cuesta más hacerla?

Rora – cuesta más subirla porque cuanto más cuesta es, es más costosa…pero también costaría menos por que tendrían que allanar el terreno y… cuesta allanarla.

Shira – ha costado poco explicarlo y ha quedado claro – hace el símbolo de la victoria.

Todos – ¡¿Eing?!

Sejo – y aquí está la nueva superparida de Rora y Shira. Venga ya podemos irnos.

Shira – mmmm…cuesta creerlo pero ahora…esta cuesta está costando…

Rora – ¡¡¡”CUESTANDO”!!!

Shira – ¡YEAH!

Todos subieron la cuesta “cuestosa” hasta llegar a la casa de los gemelos, una vez allí llamaron a la puerta, pero nadie abría. Volvieron a probar pero nada. Dieron una ronda alrededor sin llamar mucho la atención y se encontraron con todo en su lugar así que decidieron investigar más a fondo.

Hana puso una mano en el suelo frente a la puerta principal y un tallo muy fino empezó a crecer por debajo de la puerta. Sonó un clic y la puerta se abrió lentamente.

Hana – Et voilà! – anunció cediéndoles el paso al interior.

Shira – ¡good job Hana-chan!

La chica dio un paso hacia delante y unas manos la detuvieron por los hombros. Eran las manos de Megumi.

Megumi – esto es allanamiento de morada. Y si pensáis que os voy a dejar entrar, vais buenos.

Sejo – necesitamos entrar, no sabemos lo que ha pasado.

Megumi – esto es algo que ni el Consejo de Magia ni la policía Eitaika aprobarían. Nos estamos saltando todas las reglas por dos simples Eitaikas.

Rora – no son dos simples Eitaikas: son dos personas, se llaman Shiroi y Kuroi y los conocemos desde hace mucho tiempo. Si la situación fuese al revés ellos harían lo mismo por nosotros. – la chica se acercó a Shira, junto a la entrada – ¿de qué sirve seguir las normas si la gente que más nos importa acaba siendo perjudicado por ellas?

Megumi se quedó helada unos instantes.

Shira – además la magia puede estar relacionada en su desaparición. – la chica cruzó el umbral, soltándose del agarre de Megumi, suavemente.

Rora miró a Megumi desafiante, dio media vuelta y entró en la casa en pos de su amiga. El resto de adolescentes las siguió dejando a una pensativa Megumi en la puerta.

Megumi –  bueno…si les ha pasado algo relacionado con la magia es mejor que lo descubramos nosotros que otra persona. Yo comprendo mejor que nadie las consecuencias de ser descubierto. Además si son descubiertos por unos Eitaika…

Rozo – …los magos y los Eitaika no terminan de entenderse, ya lo sabemos.  Los magos no salen a la luz pero la gente los teme. Menos yo que soy muy valiente muahahahahah.

Sejo –  claro que si compañero. – le dio un suave toque en el hombro asintiendo solemnemente.

Rozo – noto así como un tono de vacile no sé por qué.

 

Los chicos se recorrieron el piso inferior sin ver rastro de nadie, todo estaba ordenado y limpio como si nada hubiera pasado. Las persianas estaban medio bajadas lo que creaba un ambiente de penumbra. Pasaron las horas.

Shira – ¿Dónde estáis…?

Rora – ¿Qué ha pasado con ellos? no hay rastro ni de sus padres. Está todo impecable, como si hubiesen limpiado antes de irse.

Bbzzzzzzzzzzzzzzz

Todos soltaron una exclamación.

Megumi – ¿qué ha sido eso?

Shira – tengo miedo…

Rora – ¡pero si no hay nadie!

Sejo – ¿y si pasa como cuando apareció Monocromo?

Shira – ¡ese pervertido…!

Rora – ¡pues le damos una paliza!

El sonido se repitió pero esta vez más alto.

Hana – ¡¡aaahh!!¡¡Tengo algo en la piernaaaa!!

¡¡BBBBBBBBBBBBBBBZZZZZZZZZZZZZZZZZ!!

Hana – ¡¡me hace cosquillas!! JAJAJAJAJA – Hana se llevó la mano al bolsillo y sacó de él su móvil – ¡anda! me estaban llamando mis padres y lo tenía en vibración jajajaja ¡¡que susto os habéis llevado!!

Sejo – ¡¡¡¡PODIAS HABERTE DADO CUENTA ANTEEEES!!!!

La chica sonrió en la penumbra y se alejó para contestar antes de regresar con el resto.

Megumi – hay darse prisa. Separémonos para mirar en todas las habitaciones, así acabamos antes pero id sin causar alboroto.

Sejo fue al baño; Megumi a la cocina; Rozo al salón; Shira y Hana fueron al cuarto de Shiroi y Rora fue al de Kuroi.

El cuarto de Kuroi era un cuarto con posters siniestros de algún grupo de música como Sum41 o Sleeping With Sirens, letras de canciones además de calaveras decorando las estanterías. Al lado del escritorio tenía el equipo de música y varias fotos del grupo y de cuando era pequeño, aunque claramente faltaban muchas de  su adolescencia. Pero Rora se quedó boquiabierta al descubrir que todos los lápices y gomas que había sobre el escritorio, tenían dibujos de gatos.

Rora –…eehh….viste con cadenas, le encantan las calaveras, lleva un pendiente de malote…y lo mejor es que colecciona bolis y gomas de gatitos…jijiiijiiii ya sé con qué chantajearle…¡¡muahahahhah!! – todos aparecieron en la puerta asustados  mirando a Rora extrañados por la risa que acababa de soltar – eehh hola. ¿Algo nuevo?

Sejo – ¿que ha sido esa risilla?

Rora – eh… no…pensaba en…queeeeeeeeeeeeee yo aquí no veo nada fuera de…lugar TODO es MUY del estilo de Kuroi… – dice irónicamente, claro que solo ella lo pilló.

Megumi – dejémoslo por hoy que ya es tarde.

Hana – si a mí antes me han llamado para que me diera prisa en terminar lo que estaba haciendo y me fuera para casa.

Shira – si mejor venimos otro día… este finde, por ejemplo que no hay mucho que hacer.

Rora –…si vámonos…

Tras echar un último vistazo a la casa se fueron. Fuera empezaba anochecer.

Desde lo alto de uno de los arboles del jardín de aquella casa, dos figuras esbeltas se apoyaban sobre sus ramas más altas, observando a los chicos que se alejaban poco a poco del lugar. La oscuridad que les rodeaba, apenas dejaba ver sus semblantes, serios y observadores. Lo único que se podía apreciar, gracias a la luz de las farolas que traspasaba las hojas perennes, era un destello rojizo proveniente de unos grandes ojos oscuros de una de las figuras y una media sonrisa que dejaba relucir los dientes de la figura que estaba a su lado.

-Fin del capítulo-

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