Capítulo 6

Hana corría a través de las calles con Rowe pisándole los talones. Se metió por una calle sin saber a dónde se dirigía, cuando se disponía a girar en la esquina siguiente, chocó con Shiroi.

Shiroi – Hola Hana –saludó – ¿has terminado ya tu cuadro? ¿Qué tal?

Hana – y-yo…me tengo q-que ir…lo siento – contestó con prisa, algo confusa antes de salir disparada de su lado.

Shiroi – ¿eh…? – miró extrañado como se alejaba. Rato después vio acercarse a una chica de pelo verde con una coleta a un lado que corría en la misma dirección en la que se había ido Hana. En el momento que pasó por su lado sus miradas se cruzaron y Shiroi sintió un escalofrío.

Hana continúa la carrera casi sin aliento, corriendo lo más rápido que podía. La gente la miraba extrañada pero ella sigue hacia delante, ignorándolos. De pronto se chocó con alguien.

? – ¡ay! Perdón… ¿Hana?

Hana – ¿Sejo? – miró perpleja a su amigo.

Sejo – ¿qué haces corriendo como una loca?

Hana – una chica… – dijo a duras penas – me…persigue…con poderes…matarme – terminó de decir.

Sejo – joder a mí también ¿qué mierdas está pasando…? – se escucha a la gente gritar por detrás de Sejo y ambos ven acercarse a un chico corriendo frenético hacia ellos – ¡vámonos Hana! – la coge de la muñeca y salen corriendo por una tercera calle.

Llegan a un descampado rodeado de vegetación y de muros que cercaban un gran edificio. Los dos amigos se escondieron detrás de unos arbustos, pero aun así no era suficiente puesto que eran escasos y se les seguía viendo.

Sejo –  ¡¿Qué hacemos ahora?!

Hana – si hubiera más plantas… ANDA ¡si yo tengo el poder de la tierra! espera – situó una mano sobre la tierra seca y unos grandes arbustos crecieron de repente, cubriéndoles –  eso bastará para despistar… ¿Quién te persigue? a mí una chica de pelo verde, se llama Rowe…es una chica nueva en mi academia me pidió consejo y salimos juntas. Pero al acabar las clases…me atacó con un poder extraño…

Sejo – ¿una maga? ¿Shikatsu? a mi…Ryuk era mi amigo de la infancia – frunció el ceño dolorido – nos llevábamos bien hasta que apareció… – se detuvo pensativo.

Hana – ¿quién? ¿Qué pasa?

Sejo – Misa – soltó al fin – era una amiga nuestra. Pasó el tiempo y…nos empezó a gustar a los dos. Cuando ella lo supo, me eligió a mí y Ryuk se cabreó mucho conmigo, yo sabía que el también la quería pero no era mi culpa que ella me quisiera a mí. A partir de ahí nos distanciamos bastante, pero tras un tiempo volvimos a llevarnos más o menos bien. Después él se mudó y… ha aparecido aquí de nuevo y parece que quiere venganza por aquello. No lo entiendo. También es un Shikatsu. Usa fuego pero es más oscuro que el mío.

Hana – ¿es posible que haya magos con poderes elementales oscuros? Digo, porque si Ryuk usaba fuego…

Sejo – ni idea. Nos falta mucho por aprender de este mundo de magia. – calló un momento, al escuchar unas voces cercanas. Eran las voces de Ryuk y Rowe que estaban frente a ellos. Menos mal que no podían verles…

Rowe – ¿y bien?

Ryuk – nada. Esto se complica. A este paso él…

Rowe –  ni lo menciones ¿me oyes? Los encontraremos. Aun tenemos a Kiria, confiemos en ella.

Ryuk – esa pija…

Rowe – puede conseguir lo que nosotros no – le interrumpió.

Ryuk – tengo ganas de m… –  Rowe le tapa la boca mirando alrededor alerta. Se zafa de la mano de la chica – ¿Qué ocurre?

Rowe – noto algo extraño. La naturaleza me lo dice…

Ryuk – pues yo ni veo ni noto nada. Vamos estamos perdiendo el tiempo – la coge del brazo, pero ella no se mueve – ¿acaso quieres que él…?

Rowe – ¡…vale! Voy – tras echar un último vistazo hacia el escondite de los dos amigos, se alejan.

 

Mientras en otra clase que acababa de terminar

Todos los alumnos recogían sus cosas dispuestos a regresar a sus casas o a cualquier otro destino. Shira estaba sorprendida y algo confusa por lo que había sucedido hacía un rato, mientras el profesor les explicaba cómo hacer un ejercicio.

Pidió voluntarios, como nadie salía eligió a Kiria, a Shira y a un par de alumnos más. Una vez que todos lo hicieron, el profesor felicitó con gran satisfacción a Shira, que progresaba bastante, sin embargo a Kiria, a pesar de ser nueva en clase no le dijo nada, lo que pareció molestarla. Al volver a su sitio, Kiria dio un empujón intencionado a Shira que la hizo tropezar.

Kiria – ooops perdona… ¿te has hecho mucho daño?

Shira – no pasa nada, estoy bien. – dijo restando importancia a las acciones de su nueva compañera mientras se levantas.

Kiria – grábate esto my dear: yo nunca pierdo ¿te enteras? – dijo con voz amenazante.

Shira – ¿perdona? – contestó extrañada.

Kiria – grábatelo – repitió seriamente alejándose.

Misa – ¿te pasa algo Shira? – preguntó acercándose a Shira.

Shira – eeeh…no estoy bien  – esbozó una sonrisa confusa.

Al cabo de un rato Misa recibe una nota anónima en la que está escrito el nombre de Shira. Esta se lo da a su compañera que lee la nota intrigada:

El final de la clase será el final de tu vida 😉 <3<3<3<3<3<3<3″ 

El semblante de Shira se estremeció y en seguida se giró hacia Misa extrañada. Misa se encogió de hombros cogiendo la nota y la leyéndola. La miró perpleja, preguntándose sobre el posible autor, pero todos parecían  atentos a la clase.

Shira examinó de nuevo la nota. Sin duda sabía de quien procedía la amenaza.

La clase acabó y en un visto y no visto la sala se quedó solitaria con dos únicas alumnas y el profesor.

Misa – Shira vámonos ya ¿Qué estás haciendo? – se apreció un tono de inquietud en su voz, sin duda estaba preocupada por la nota.

Shira – ya voy, espera que recoja una cosa… – dijo tranquilamente.

Profesor – venga chicas salid que hay que cerrar. Hoy ya no hay más clases va… – no término la frase. Una sombra por detrás le había golpeado con lo que parecía un gran trozo de madera y el profesor cayó al suelo pareciendo un ser inerte.

Kiria – solas.

Misa –¿Qué has hecho? ¿Estás loca o qué? – Corrió hacia el profesor agitándolo para intentar reanimarlo –¡¡profesor!! ¡¡Despierta!! Como lo hayas matado…

Kiria – no me importa la vida de este mísero humano. – Mira fijamente a Shira con algo parecido al odio en sus ojos – Shira… ¿sigues queriendo que vayamos juntas a la pisci este verano? – sonríe ampliamente.

Shira paralizada, no puede contestar ¿Qué estaba pasando allí? ¿Quién era esa chica? No sabía porque pero tenía…miedo.

Kiria se aproxima a ella amenazante arrastrando la madera por el suelo, comienza a levantarla pero antes de alzarla más, Misa apareció por detrás y empujó a la chica con tanta brutalidad, que Kiria cayó al suelo.

Kiria – maldita humana insignificante… ¡aparta de mi camino! – coge la madera y lanza una estocada como si se tratase de una espada en la dirección de Misa que aun estaba perpleja por lo que acababa de hacer. Misa como pudo esquivó el tablón de madera, pero no pudo evitar la patada que la seguía y la hizo retroceder. Ella asustada corrió hacia arriba del escenario que estaba al lado buscando algo con lo que defenderse. Shira contempla la escena atónita sin que sus músculos le respondieran. Observa como Kiria coge de alguna forma a su amiga del tobillo y la hace caer. Misa estaba perdida. Kiria alza la madera. La iba a matar. Allí delante suya. Sin ningún motivo… ¿o lo había? Acababa de decir que estaba en su camino ¿Qué era lo que pretendía? Entonces todo pasó muy rápido.

Kiria agarró la madera como una espada y la lanzó con todas sus fuerzas hacia la chica indefensa. Pero algo se interpuso entre la madrea y su víctima. Shira cayó de rodillas al suelo tosiendo, había recibido el golpe en el pecho y le dolía.

Misa – ¡¡¡Shira!!! – esta pequeña distracción fue aprovechado por Kiria que apartando a Shira de una patada,  la asestó un golpe en la cabeza dejándola inconsciente.

Kiria – protegiéndola lo único que has hecho es debilitarte y perder el tiempo. Ahora estamos tú y yo, y dentro de poco solo yo, my dear Shikatsu – terminó la frase con una sonrisa muy amplia.

Shira con un último aliento salió huyendo de ese lugar sin llegar a comprender quien era ella y como sabia aquello. ¿Podría ser ella una Shikatsu también? fuera lo que fuese de su lado no estaba. Su enemiga no había utilizado ningún ataque usando magia, y eso le frustraba al pensar cuál podría ser el poder de aquella misteriosa chica llamada Kiria.

Sejo y Hana salieron de su escondite arriesgándose a ser descubiertos. Decidieron buscar un lugar con más gente para así evitar cualquier tipo de enfrentamiento, pero la ciudad estaba desierta y solitaria. No había gente en las calles, ni coches, las tiendas estaban aun abiertas pero no parecía que hubiera gente dentro. Era como si se hubieran esfumado.

Los dos amigos corrían por las calles sin saber a dónde ir, cuando se toparon con una Shira muy cansada.

Hana – ¿estás bien? ¿Qué te pasa?

Shira – nueva alumna…Kiria, ha intentado…matarme a mí y…a Misa – pronunció el nombre de su amiga con gran preocupación mientras intentaba recuperar el aliento. Esperaba que estuviera bien.

Sejo – Misa… – Ryuk se le vino a la cabeza – pues resulta que dos Shikatsus nos están persiguiendo para matarnos. Vaya, ¿será que no les caemos bien a nadie? – Hana  le iba a dar una colleja, cuando ve a Rowe y a Ryuk acercarse a ellos con una chica peliazul con el flequillo recto hacia un lado – ¡son ellos!

Shira – y también esta Kiria… – exclamó desconcertada.

Las  dos chicas desaparecieron y solo Ryuk se aproximaba, pero con paso ligero. Pronto echaron a correr en dirección opuesta a Ryuk, pero se detuvieron al contemplar las figuras de las chicas que segundos antes se habían esfumado.

Ryuk – al fuego lo extingo yo…voy a disfrutarlo – se relamió los labios con gesto satisfactorio.

Rowe – acabemos rápido.

Kiria – ¿quéeeeeeeeeeee? ¿No podemos jugar un poco?

Rowe – no me tientes anda.

Los tres amigos se juntaron por la espalda, estaban rodeados. Kiria se acerca a Shira sonriente se detuvo apenas unos pasos antes, alza la mano y la aparta el flequillo del ojo, acariciándola la frente, lo que hizo que la chica se estremeciera al contacto de su piel.

Kiria – es una pena la verdad…

Shira – no me toques – dijo temblando y sin poder contenerse más, le lanzó una patada en el abdomen, acompañada de un puñetazo para después aprovechar la fuerza que sacó de realizar un giro para lanzar una última patada con más impulso consiguiendo así empujar a Kiria contra la pared – las clases de los gemelos sirven para algo. Debería apuntarme.

Hana – muy buena choca – pero no le dio tiempo. Unas ramas podridas y espinosas de un color extraño, salieron del cemento de la calle y la rodearon el cuerpo, inmovilizándola y creándole pequeñas heridas provocadas por las espinas.

Ryuk no dejaba de mirar a Sejo a los ojos con superioridad. El no podía ayudar a sus amigas porque sabía que Ryuk le atacaría en cualquier momento. Y sin darse cuenta acabó acorralado contra un poste de la luz.

Ryuk preparaba un ataque de fuego con una sonrisa, Rowe ajustaba cada vez más las ramas  oscuras al cuerpo de Hana que soltó un grito de dolor y sin saber cómo, Shira no podía respirar, su propio cuello de la camisa había tomado una forma siniestra y le oprimía el cuello.

Todo estaba perdido…

En ese instante, por una calle cercana, Kuroi y Rora se acercaban al lugar riéndose. Se dirigían a sus casas sin saber todo lo que había ocurrido en esa tarde, Shiroi se unió a ellos ya que compartían el mismo destino, contándoles que minutos antes se había topado con una extraña y apurada Hana.

Algo más alejado, sobre la rama de un gran pino, un chico alto de pelo liso naranja desenfadado les observa.

<<Se acabó el tiempo, se han reunido los cuatro. >>

La voz sombría del muchacho resonó en la cabeza del resto de sus compañeros.

Tras esa frase todo pasó muy rápido: Ryuk, asintiendo, se envolvió en fuego, Kiria con una mueca de decepción puso la mano sobre el hombro de Rowe y un viento con arena las envolvió. Tras una pequeña sacudida, desaparecieron como si nunca hubieran estado allí.

Los tres amigos paralizados, se dan cuenta de quienes se acercan e intentan esconder cualquier marca o gesto que pudiera delatarles.

Rora – hoolalalalala ¿qué hacéis dando vueltas por aquí todavía? ¿Las extraescolares acabaron hace un rato no? – Mira a Hana – ¿qué te ha pasado en el cuello?

Hana – mosquitos – soltó de repente – alergia jejeje.

Rora – ¿alergia? ¿Tú? – se extrañó.

Hana mira a los gemelos, Kuroi estaba intentando asfixiar con un brazo a Shira que se quejaba y Shiroi y Sejo comentaban haciendo apuestas a ver cuál de los dos ganaba. Parecía que sus amigos disimulaban bien. Volvió a mirar a Rora.

Hana – tenemos que hablar – dijo con un tono serio en bajo.

Tras un último vistazo, Kiria desde muy lejos observaba al grupo reunido al completo, en concreto se fijó en un chico de pelo corto negro y ojos oscuros y misteriosos que intentaba asfixiar de broma a la chica que minutos antes había intentado matar. Miró al chico con curiosidad y el odio hacia la chica fue en aumento. Finalmente esbozó media sonrisa y su mirada se ensombreció.

 

-Fin del capítulo-

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