Capítulo 5

Las horas pasaban y las clases se sucedían unas tras otras hasta que llegó la hora del recreo. El timbre sonó y una persona salió disparada hacia la puerta dejando a todos con cara de ¿y este tío qué coño hace? La profesora suspiro por la mala educación de sus alumnos. Una chica salió de la clase con una tranquilidad y serenidad muy extraña en ella dejando a sus amigos, compañeros e incluso a su profesora pensando que no podía pasar nada bueno. Unos segundos después se oyó un estruendo que puso los pelos de punta a más de uno. Una chica de pelo largo con dos pequeñas coletitas se reía como si lo que acababa de suceder fuese lo más gracioso del mundo, el compañero peliblanco que estaba a su lado continuaba con sus quehaceres como si lo sucedido fuese lo más normal del mundo. En cambio, los otros tres compañeros que acababan de llegar a su lado no se podían creer lo que acababa de suceder. Momentos después se abrió la puerta de la clase por segunda vez. En esta ocasión entró el chico que minutos antes había salido corriendo volvió a entrar con un gran chichón en su cabeza, empapado de arriba abajo y con sus pelos, originalmente negro azabache, de colorines. Entre los cuales predominaba el morado.

En ese momento la chica de las coletitas alzo la cabeza y fijó su mirada en el chico que acababa de entrar para empezar a reírse a carcajada limpia. Por su parte, su hermano, el chico de pelo blanco se acercó a él “pelinegro” que acababa de entrar.

Shira – ¿qué te ha pasado Kuroicin que tu pelo ahora es moradito? – dijo como pudo ya que no podía parar de reírse. – El mencionado le mandó una mirada asesina.

Shiroi – pero bueno hermanito ni que te hubieses peleado con un bote de pintura.

Kuroi – PEORRRRRRR.

En ese momento entra en la sala la chica que había salido al principio tranquilamente con una gran sonrisa en su cara. Los tres compañeros que estaban al lado de Shira se acercan a esta chica que acaba de entrar y la preguntan:

Sejo – ¿qué ha pasado ahí fuera? ¿Tú lo sabes?

Hana – wow nunca había visto a Kuroi en tan mal estado…

Rozo – es comooo… mmm… no sé…

La chica simplemente les miró. De su boca no salió ninguna palabra.

Sejo – que respondas tonta.

La sonrisa de la chica se ensanchó y tanto Rozo como Hana dieron un paso hacia atrás quedando a la altura de los otros tres chicos. Rora le enseñó a Sejo sus manos pintadas de morado y le preguntó:

Rora – ¿tú también quieres pintura? Hay de todos los colores pero la mejor es la morada.

Unas cuantas horas después, cuando ya por fin se habían acabado las clases y un grupo de amigos compuesto por tres chicas castañas, un rubio-rojizo, un peliblanco-azulado y dos pelimorados estaban saliendo por la puerta en dirección a sus actividades extraescolares.

Shira – bueno peña, yo me piro a canto ya que tenemos una nueva incorporación hoy al elenco. Ahí os quedáis. – Se despidió sacándoles la lengua.

Rora – espera, te acompaño que me pilla de camino. Pero que conste que no pienso entrar en esa aula de locos con complejo de sirena. – Le dijo a su amiga – Nos vemos mañana chitos bye bye.

Sejo – ¿no sales luego?

Rora – no, tengo cosas importantes que hacer y no podré salir los viernes.

Hana – ¿QUEEEE?

Sejo – ¿QUÉ NO SALES LOS VIERNES? – preguntó el chico exageradamente alto.

Rora – nop, no va a  poder ser.

Sejo – se hizo el milagro.

Rozo – Alabado sea el causante de tal cosa.

Shiroi – una pena pero que se le va a hacer.

Kuroi – emmmm, chicos tengo que deciros que yo tampoco puedo salir los viernes.

Shira – ¿QUÉEEEEEEEEEEEEE? – Preguntó la chica más alto aun que Sejo.

Shiroi – cierto, estabas castigado. – respondió el chico con una sonrisa para pinchar a su hermano. El cual simplemente le ignoró por completo.

Sejo – bueno chicos yo me piro, que he quedado para echar unas canastas con los que saben. – dijo el chico mientras se alejaba en dirección a las canchas de baloncesto.

Rozo – pues nada yo me voy a jugar a la Evil Zombie.

Hana – y yo voy a acabar el cuadro que empecé el otro día en pintura. – cada uno se fue en dirección de sus quehaceres vierneriles.

 

Cancha de baloncesto municipal

Chico 1 – ¡Hey! ¡Sejo aquí! ¡Pasa! – Sejo se la pasa.

Chico 2 – ¡tira!

Chico1 – ¡CANASTA! – gritaron chocando las manos.

En ese momento entra un chico por la puerta de la cancha. Era alto, con el pelo hacia arriba de color rojo, ojos rasgados oscuros. Se acerca a la cancha lentamente observando a los jugadores.

Se queda mirando a uno de ellos de forma seria. Los jugadores detuvieron el partido para atender a su inesperado nuevo jugador en potencia.

Chico 2 – ¿y tú quién eres?

Ryuk – Soy Ryuk, encantado. ¿Echamos un partidito? – Sejo se giró ya que esa voz le resultaba familiar –hola Sejo, cuánto tiempo – esbozó una sonrisa misteriosa.

Sejo – Hola Ryuk ¿qué tal?

Ryuk – que simpático eres… ¿sabes por qué estoy aquí?

Sejo – ¿para jugar un partido?

Chico 1 – ¿de qué os conocéis vosotros?

Sejo – es un amigo de la infancia que se mudó hace unos años ¿Qué haces por aquí? ¿Qué es de tu vida?

Ryuk – ¿Qué te parece si antes de jugar nos ponemos al día? Vamos a otro lado.

Sejo – vale. Chicos ahora volvemos, seguid vosotros – les gritó a los otros mientras ambos chicos salían por la puerta.

Sejo – que bien que hayas vuelto.

Ryuk – sí, bueno. Tenía unos asuntos pendientes.

Sejo – ¿puedo preguntar cuales?

Ryuk – por supuesto: matarte.

Sejo – ¿q-qué?  ¿Y eso a que viene?

Ryuk – a que hasta que no te de una paliza no me voy a quedar a gusto.

Sejo – ¿De qué mierdas estás hablando? Espera… ¿Es por… Misa?

Ryuk – puede… Tal vez. ¿Quién sabe? – dijo para después alzar el puño mientras se cubría por unas llamas negras pero que Sejo bloqueó parando el puño con su propia mano envuelta en llamas. – Lo sabia… eres el mago de fuego.

Sejo – ¿desde cuándo tú tienes poderes?

Ryuk – menos hablar y más actuar, no va a quedar ni rastro de ti. – dijo para después recibir una patada en la espinilla por parte de Sejo causando que tuviese que soltarle.

Sejo – eso es parte del pasado. Es mejor que lo olvides. Me estas culpando de algo que sabes perfectamente que yo no podía decidir.

Ryuk –  Y tú sabes también perfectamente que a mí eso me da lo mismo – le respondió mientras se abalanzaba sobre él. Sejo fue más rápido y esquivó el golpe.

Sejo – ¿sabes que hay gente dentro…?

Ryuk – ¿sabes una cosa?… me da igual. Menos Eitaikas que nos opriman.

Sejo – ¿pero qué dices?

Ryuk – lo que oyes, creo que los Eitaikas sobran en este mundo.

Sejo – ¿pero tú sabes lo que estás diciendo idiota?

Ryuk – ¿y tú sabes lo que estas defendiendo imbécil?

 

Al mismo tiempo en otro lugar, concretamente en la clase de canto

Profesor – hoy tenemos con nosotros a una chica nueva – entra una chica peliazul con un curioso flequillo que tenía un corte recto pero estaba peinado hacía el lado izquierdo. Sus ojos eran claros, debajo de uno de ellos tenía un lunar, y mostraban una mirada seria. Iba vestida con ropas de marcas muy conocidas, así como caras. – su nombre es Kiria.

Kiria – Hola, mi nombre como ya ha dicho es Kiria. Me encanta cantar y por eso me he apuntado a esta clase. Encantada de conoceros – terminó guiñando un ojo. Se fue hacía el resto de sus compañeros  poniéndose al lado de Shira. Y empezaron a hacer los ejercicios que les mandaba el profesor.

 

Mientras en otro lugar

Chica nueva – Waaaaaaa que bonito dibujo.

Hana – gracias, oh, creo que no nos conocemos. Soy Hana.

Chica nueva – yo soy Rowe. He venido para ver si puedo apuntarme a alguna clase de pintura.

Hana – Supongo que has pedido información en la recepción. Aun así yo te recomiendo óleo, es lo que yo estoy haciendo y desde mi perspectiva es lo mejor.

Rowe – claro. ¿Me enseñas algo tú? Así no pierdo mi tarde.

Hana – claro.

Las dos chicas empezaron a dibujar una al lado de la otra Hana le iba dando a su acompañante consejos sobre el dibujo de vez en cuando. Un rato más tarde cuando Rowe se cansó y Hana dio por terminado su dibujo, ambas recogieron los utensilios que habían utilizado y se dispusieron a marcharse.

Una vez que ambas estuvieron fuera, Rowe, sin que Hana se lo esperase empujó a Hana contra la pared sujetándola por el cuello de la camisa impidiendo así que la chica pudiese escapar. Hana confundida no supo que hacer y solo pudo devolverle una mirada llena de  confusión.

Rowe – ¿Qué te pasa, no me vas a atacar?

Hana – ¿por qué iba yo a hacer eso? ¿Y por qué te comportas así?

Rowe – ¿porque eres una Shikatsu? ¿Quizá?

Hana no sabía que responder a eso. La chica no se esperaba algo así por parte de la chica nueva. Rowe en cambio aprovechó esto para atacarla haciendo que de sus manos una masa oscura tomase vida. Hana lo único que atinó a hacer fue a empujar a la chica lo más fuerte que pudo para poder crear una apertura en el agarre de su inesperada atacante y poder así salir corriendo huyendo de ella. Mientras corría en una dirección cualquiera, intentaba asimilar lo que acababa de pasar.

Por su parte, Sejo se encontraba corriendo por las calles evitando a un sujeto que antes había sido su amigo de la infancia pero que ahora sólo quería matarle.

-Fin del Capítulo-

Capítulo anterior                                                                            Capítulo siguiente

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s