Capítulo 3

Un día más tarde del altercado contra Monocromo, los cinco chicos tuvieron que retomar su vida normal así que se encontraban de nuevo en la prisión en la que tenían que estudiar obligatoriamente.

La clase donde estudiaban los magos era un autentico caos; hojas volando, aviones de papel, libros que iban de un lado a otro, bolas de papel, cachitos de goma, grapas, tizas e incluso algunas sillas.

La clase estaba dividida en tres grupos de adolescentes. El primero estaba formado por cuatro chicas. Las cuales estaban sentadas en el poyete de la ventana al lado de la pizarra. Otro grupo, estaba repartido por toda la clase, en constante movimiento lanzándose cosas de un lado al otro. En un lado estaban Sejo, Rozo, Kuroi y al otro lado varios compañeros más. Por último, riéndose amenamente al lado de la ventana de la parte de atrás estaban Shira y Hana, en compañía de Rora que estaba sentada en el poyete de la misma y por último Shiroi estaba sentado en una silla enfrente de las tres chicas.

Ninguno de los presentes notó que por la puerta había entrado una señorita de pelo castaño oscuro casi negro, con unas gafas rectangulares de pasta roja, delante de unos ojos marrón oscuro, pero aun así eran más claro que su pelo. Iba maquillada con una nada discreta raya negra en los ojos así como los labios marrones oscuros. Vestía con unos pantalones negros con tiras estilo gótico y una camiseta de cuadros roja que se ajustaba bastante bien a su figura. Encima llevaba puesta una bata blanca, larga, hasta las rodillas y abierta. La bata blanca que caracterizaba a todos los profesores de aquella institución.

La mujer consiguió llamar la atención de todos los alumnos de la clase una vez se colocó detrás del escritorio del profesor. La clase entera se quedó mirándola, pero la señorita cambio la sonrisa de la cara al ver como la mayoría de los alumnos decidieron pasar de ella y siguieron lanzándose cosas.

La cara de Shiroi se contrajo con un gesto de desacuerdo y a la profesora le dio un tic en el ojo derecho.

Shiroi – Esto va a salir mal – dijo mientras cogía la silla donde estaba sentado y la llevaba a una mesa vacía, su sitio.

Rora – estoy de acuerdo.

Profesora –  ¡¡QUE OS CALLÉIS!! – gritó haciendo que todos los alumnos de su nueva clase la mirasen con una expresión de miedo excepto un niño rubio que estaba en el grupito de lanzarse cosas.

Chico – Venga ya, pero si eres muy guapa, no te pongas así.

Profesora – ¿ES QUÉ NO SIGNIFICA NADA PARA TI ESTA BATA? – En ese instante el chico se volvió hielo. La profesora  carraspeó – bien me presentaré – continuó acomodándose detrás de la mesa del profesor a la vez que cambiaba su expresión de enojo por una genuina sonrisa – Mi nombre es Megumi Hachi, y a partir de ahora seré vuestra nueva profesora y tutora. Y no pienso aceptar ni tolerar NINGÚN mal comportamiento – terminó poniendo énfasis en la ultima parte que sonó muy amenazante.

Toda la clase  respondió con un  “SEÑORA, SI, SEÑORA”  a coro levantándose y poniendo su mano sobre la cabeza al estilo militar.

Megumi – bueno, como bien sabéis estamos en un instituto considerado humano así que para saber de la cultura de los magos ahora nos toca la clase de teoría de la magia. Os voy a contar la leyenda de los elementos así que estaos muy atentos que es muy importante.

>>La leyenda se desarrolla en la Edad Antigua donde había cuatro personas con unos poderes muy especiales. Estas cuatro personas eran magos, pero no unos magos corrientes. Era magos con una magia que les permitían tener control sobre todos los poderes sobre todo sus derivados, unos poderes que bien preparados y entrenados podrían ser fatales para sus adversarios. Estos dones que tenían estas cuatro personas eran los cuatro elementos primarios: El Agua, El Fuego, La Tierra y El Aire.

La profesora sacó de quién sabe donde un libro que a simple vista parecía muy antiguo. Tenía las tapas marrones con unas marcas doradas es ambas tapas. Lo abrió más o menos por la mitad y empezó a leer en alto:

– “Cuatro elementos. Cuatro elementos que nos dirigirán a la Luz o a la Oscuridad. Cuando llegue el momento en el que la luna se alinee en el cielo con los Grandes Astros, aquellos conocidos como los Cuatro Astros Elementales, por centésima vez, el mundo entrará en un estado de caos. Y sólo cuatro personas con los poderes de los cuatro elementos serán capaces de salvar el mundo, o destruirlo.” – Este, es un pequeño fragmento de la profecía. Decidme vuestra opinión.

Chico 1 – Yo creo que lo destruirán. No creo que lo consigan.

Chica 1 – sí, yo estoy de acuerdo, los magos son unos inútiles.

Chico 2 – Ya te digo. Siempre se creen los mejores por saber hacer cosas especiales.

Kuroi – pues yo no estoy de acuerdo. – dijo en un tono serio. Haciendo que toda la clase se girase hacia él, sorprendida. – yo creo que son buenos y que no nos hacen ningún daño. – todos los de la clase se empezaron a reír excepto su hermano, los magos y la nueva profesora. Esta última le dedicaba una extraña mirada de concordancia.

Megumi – Bueno chicos, basta de cháchara, que os tengo que explicar las Eras de la magia antes de que se acabe la hora que hemos empezado tarde. – Toda la clase vuelve a centrar su atención en la nueva profesora y se dispusieron a tomar apuntes. – Bien, empecemos. Las Eras se pueden dividir en tres grandes periodos: La Era Antigua, La Era de la Magia y La Era de las Máquinas.

Pero no pudo continuar ya que sonó el timbre indicando que ya se había acabado la clase, y al ser la última hora, dando por finalizada la jornada.

Megumi – Bueno, parece que no me ha dado tiempo a terminar. Pues os la cuento el próximo día. Y aprendeos bien esto que entra en el examen.

Chico – Joo, pero si ni siquiera aparece en los libros normales.

Megumi – esto es fundamental para saber defenderte de los magos. Si te encuentras con uno de ojos fríos corre, corre lo más rápido que puedas, pero si sus ojos tienen un brillo cálido, pasa de él, ignóralo, no te hará nada.

Chico – oh.

Megumi –  y ahora venga. Todos fuera.

Todos los chicos salieron disparados de la clase hasta que quedó completamente despejada. La profesora miró a su alrededor como si quisiese comprobar algo. Y cuando estuvo totalmente segura, sus ojos cambiaron a una tonalidad de marrón más clara a la vez que todos los objetos que había en el suelo debido al caos que se había montado antes de que ella llegara, empezaron a elevarse e ir hacia sus lugares correspondientes. Estaba tan concentrada en lo que estaba haciendo que no oyó que se abrió la puerta. Cuando se percató de que algo había cambiado se giró hacia la puerta y posó su mágica mirada sobre un chico  de pelo rubio, alborotado y un pelito había arriba en forma de antena.

Rozo acababa de entrar por la puerta y había descubierto que su profesora era una maga. Cuando la profesora se dio cuenta de lo que estaba pasando todos los objetos cayeron al suelo causando bastante ruido.

Rozo – ¿magia? – preguntó en chico sorprendido.

Megumi – no, que va, sólo son ilusiones.

Rozo – entonces debo de ver ilusiones todos los días – dijo Rozo en voz alta más para sí mismo que para la profesora.

En ese momento se vuelve a abrir la puerta, que había sido cerrada al entrar Rozo, y entra un enfadado Sejo con las manos cubiertas de fuego.

Sejo – ¡¡AAHHH!! Se me ha olvidado  la cartera – se fijó en que Megumi está en la sala. – Ups. – dijo apagando el fuego de las manos.

Shira – ¡Fuego, fuego! ¡Hay que apagarloooo! – se oía como la voz de Shira se iba acercando hasta que le chica entró por la puerta con una bola de agua sobre su mano derecha y que acabó  echándosela encima a Sejo. Cuando la chica se dio cuenta de que su nueva profesora se giró hacia ella y dijo:

Shira – Megumiiiii, tú no has visto naaaaadaa, toooodo son ilusioneees. – Las tres personas que se encontraban en la sala se quedaron con una cara que parecía decir “eso no se lo cree ni Dios”.

Momentos después entraron por la puerta Hana y Rora cantando una canción (“Brick By Boring Brick” de Paramore).

Rora – ¡¡Holaaa!! Venimos a por las escobas de bruja – todos se la quedan mirando – ¿Qué? tenemos que limpiar la clase. Hoy nos toca.

Hana – ¿Qué ha pasado? estáis todos muy tensos.

Rozo – Nada interesante, solo que la profe es una maga.

Todos – ¡¿QUÉ?! – gritaron todos sorprendidos. Lo chicos  por descubrir que su nueva profesora era maga y ella porque el chico de pelito pantene había revelado el secreto.

Megumi – ¡¿pero por qué lo dices?!

Rozo – qué miedo.

Megumi – Yo te mato – se lanza hacia él, pero es detenida porque Hana se pone a dar vueltas alrededor suya examinándola.

Hana – mmm, no parece maga.

Shira – lo es. – todos se giran hacia ella – lo dice su mirada.

Sejo – ¿y desde cuando tú te fijas en la mirada de la gente?

Shira – idiota.

Megumi – Mmmm, bueno no pareces tonta no, y además tú también eres maga por lo que veo.

Shira – Sip. Soy una maga del agua, Sejo de fuego y Rozo… bueno no,  Rozo no es nada.

Rora – un vagooooo.

Rozo le echó una mirada envenenada.

Megumi – si…, me lo he imaginado.

Rozo posó su mirada envenenada en la profesora.

Shira – fuimos descuidados. Lo sentimos.

Megumi – nada, nada… pero habéis tenido suerte de que sea  yo la que estaba aquí y no cualquiera de los otros alumnos – dijo con voz dura y el semblante serio. De pronto recordó que Rora y Hana habían entrado en la sala. Se giró hacia Hana – Tu te llamabas Hana ¿verdad? Hana tú…

Hana – no diré nada – la interrumpió –  después de todo, me pondría en peligro a mí también – dijo haciendo que las flores marchitas que estaban en el poyete de de la ventana reviviesen.

Rora – oye, profe, yo tengo una duda.

Megumi – ¿sí? – dijo buscándola por todos los lados sin encontrarla hasta que Rozo la señaló con un dedo hacia arriba y la vio sentada en una de las vigas de madera del techo. Se quedó mirándola y pensó en alto – ¿cómo demonios ha llegado hasta ahí arriba?

Rora – Antes en la clase has dicho que las personas que puedan controlar los cuatro elementos serán los más importantes ¿no? – preguntó ignorando por completo la pregunta de su profesora.

Megumi – si, si se entrenan bien, y además  vosotros no podéis ser porque… – vio a Rora bajar de la viga como si hubiese unas escaleras de aire –…¡¡¡¡¡VOSOTROS SOIS ELEMENTALES!!!!!

Sejo – pff que rollo, algo me dice que va a haber más entrenamientos.

Megumi – ¡no podéis estar así tan panchos! ¡tenéis que entrenar!

Sejo – ¡pero si entrenamos mucho, estamos entrenando todas las tardes por nuestra cuenta! De vez en cuando… ¡¿Todavía quieres que entrenemos más?!

Shira –  si, DEBERÍAMOS entrenar más… ¿pero quién nos entrenará? No hay profesores de magia.

Megumi – yo os entrenaré – dijo entusiasmada pero con una mueca de fastidio.

Sejo – puffff que rollo. – repitió.

Megumi – como no progreses estás muerto – dijo amenazante.

Shira – miedito – le susurró a Hana.

Hana – si…

Rora – pero  Megumi, ¿te podemos llamar Megu? la Alineación tendrá lugar en cinco años ¿no?

 -Fin del Capítulo –

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