Capítulo 2

Rozo – ¿Quién mierdas está ahí?

Shira – no tengo ni… ¡¡¡¡¡AAAAAAAAAAAHHHHHH!!!!!

Rora – no te enganches a mi Shira.

Shira – pero… es que da miedito.
Hana – A ver, mantengamos la serenidad. Necesitamos una linterna. ¿Alguien tiene? – Todos los chicos negaron tener en posesión el objeto en cuestión.

Hana – esto… ¿cómo queréis que sepa lo que estáis diciendo si no os veo?

Shira – claaaarooo. Eso puede ser. Si, esa es la solución. – dijo de pronto muy seria en la oscuridad.

Hana – ¿qué se te ha ocurrido? – preguntó.
Rozo – ¿a ver qué estúpida idea imposible se te ha ocurrido ahora?

Rora – ¡Pero qué idea tan buena Sidriña! Siempre rápida cuando se trata de joder al prójimo.

Rozo – ¡pero si no ha dicho nada!

Shira – a que siiiiiiii, si es que soy un genio.

Rozo – deja de insinuar cosas que nunca serás y dinos qué se te pasa por esa maquiavélica mente que tienes encima de los hombros. Escúpelo. Vamos. Rápido.

Lo único que se oyó en la oscuridad fue como alguien escupió.

Rozo – ¿Pero tú estás mal de la cabeza?

Shira – pero tú habías dicho que escupiese – dice poniendo voz de niña pequeña.

Rora – ¿Oye Sejo tú no puedes hacer nada para que veamos un poco?

Sejo – no, ¿por qué lo preguntas?

Rora – Jo, que decepción, y yo que creía que podrías arreglarlo…. – se escuchó de fondo.

Sejo – pero como quieres que yo… ah, no no no no no no… ¡NO LO PIENSO HACER!

Shira – ¿por qué no? por una vez harías algo productivo.

Sejo – ¿estás insinuando que sólo hago el vago?

Hana – no lo ha insinuado, lo afirma, y yo soy testigo.

¿? – perdonad, pero me siento ignorado.

Rozo – no te preocupes, ya te acostumbrarás.

¿? – ni de coña.

De repente en el interior de aquella oscuridad, apareció una luz. Todo el mundo la miraba. Hana estaba sentada sobre las escaleras que subían de las butacas al escenario. Rora estaba apoyada en la pared derecha cogiendo a Shira del brazo que no dejaba de dar saltitos; Rozo estaba sentado en una de las butacas cerca del escenario; y en medio del pasillo principal, se situaba la fuente de luz que había aparecido.

¿? – ¿y eso?

Rozo – oh, venga ya. ¿Vienes aquí sin saber a lo que te enfrentas?

¿? – bah, sólo es fuego. Sólo con eso no podréis salir de aquí.

Rozo – si tú lo dices…

 

Mientras, Shira se había subido al escenario saltando y celebrando junto a Hana que habían conseguido que la cabeza de Sejo se prendiese como si fuese una antorcha todo al ritmo de la música que seguía sonando.

 

Sejo – ya tenéis lo que queríais. ¿Contentas? Cambiando de tema. ¿Quién es ese tipo que está con Rozo? – Tal y como había mencionado el chico pelinegro, Rozo no estaba sólo. A su lado se encontraba un chico de pelo corto, un poquito por debajo de las orejas, de un azul oscuro casi negro, con unos ojos azules un poco más claros que su pelo y vestido con una camisa color azul marino y vaqueros azules.

Rora – no tengo ni idea, pero parece más joven que nosotros.

Shira – monocromo.

Sejo – ¿monocromo?

Shira – sip monocromo, ¿te podemos llamar Monocromo? – El misterioso chico miró sorprendido a Shira. No se esperaba una pregunta tan casual por parte de sus futuras víctimas.

Hana – si Monocromo.

¿? – ¡¡BASTA YA!! Os vais a enterar BUAJAJAJAJA.- Dijo cuando logró salir de su estupor inicial. Acto seguido, el chico se esfumó en el aire. Siendo sustituido por una pequeña nube que se lanzó a gran velocidad hacia el chico que servía como fuente de luz y justo cuando llegó a la cabeza del chico, este se apagó, causando que toda la sala volviese a inundarse de una oscuridad absoluta.

Sejo – me he apagado – comentó el chico realmente sorprendido – ¿dónde ha ido?

Shira – ¡¡AHF!! Está húmedo, vete PERVERTIDO.

Hana – ¿Shira?

Lo siguiente que se oyó en aquella oscuridad fue un estornudo.  Justo después, se oyó como si acabase de caer una pequeña catarata y como varios objetos se estrellaban contra las paredes y el suelo. Uno de estos objetos al chocar causó que la luz se encendiese e iluminase toda la sala. Justo debajo del interruptor, se encontraba Rozo sobándose la cabeza.

Rozo – ugh, creo que encontré el interruptor de la luz. – El chico examinó a su alrededor viendo como toda la gran sala estaba llena de agua que cubría hasta los tobillos.

Shira – ups, lo siento. – Dijo la chica sentada en el centro del escenario. Tapándose la nariz y la boca con ambas manos.

Sejo, estaba boca abajo en una de las butacas de la primera fila. Hana sentada apoyada en la pared del fondo del escenario con unas cuantas flores rojas y negras dando vueltas alrededor de la cabeza. Justo en medio del pasillo central entre las butacas se encontraba el chico que minutos antes había originado este caos. Pero en vez de pies, sus piernas a partir de los muslos se convertían en una pequeña nubecita blanca.

Sejo – Pero… ¡NO TIENE PIERNAS! ¡ES UN FANTASMA!

Hana – no seas melodramático… Además ¿cómo sabes que los fantasmas no tienen piernas?

Shira – TÚ MALDITO PERVERTIDO, VEN AQUÍ. – dijo mientras se lanzaba a por él intentando cogerle por el cuello, pero justo cuando llegaba, la sonrisa de éste se ensanchó. Su imagen se volvió difusa y sus manos, en vez de cerrarse en torno a su cuello, le atravesaron y se estrelló contra la pared.

Hana – si lo veo no lo creo, ¿lo traspasamos?

Shira – flipante.

Sejo – ¿Veis? os dije que era un fantasma. – dijo con voz cansada. – Bueno, ya no aguanto más. Se va a enterar. ¡Llamas a mí!

Rora – ¡NI SE TE OCURRA ES MIO! – dijo desde lo alto del escenario, sentada en la barra donde estaban colgados todos los focos. – Y deja de plagiar.

Sejo – Joder Rora que susto me has dado ¿pero qué haces ahí? Te vas a matar.

Rora – jujujujuju – dijo tapándose la boca con una mano.

Sejo – no veo donde está la gracia.

Rora – en cada una de las palabras que has dicho. – respondió con una sonrisa.

Sejo – cállate y ayuda en algo ¿quieres?

Hana – ¡CALLAOS YA!

Rora y Sejo – OK – respondieron ambos chicos asustados.

Rora – es tan raro ver a Hana gritar…

Sejo – ya te digo…

Monocromo – je, estáis muertos – dijo el chico saliendo disparado hacia Shira. Pero justo cuando iba a cogerla, apareció Rora, que había saltado desde el lugar donde estaba sentada hacia el chico azul, cogiéndole del brazo para que no pudiera hacer daño a su amiga. – grrr.

Rora – ¿qué pasa? ¿Ya no eres intocable eh? – le dice con tono irónico.

Monocromo – eres lista, siiii, eres muy lista, pero aun así no podrás conmigo – le respondió a la chica que había conseguido cogerle del brazo con seguridad. Se volvió a transformar completamente en lo que parecía ser vapor de agua, escapándose así de su agarre – no podréis conmigo, el fuego y el agua sólo pueden darme más poder, y la tierra no me puede hacer nada. – dijo con un tono de seguridad.

Rora – entonces, parece ser que me toca a mí terminar el trabajo.

Monocromo – ¿Tú? – dijo sin parar ni volver a su forma humana.

Rora simplemente se puso en posición de defensa, y sus ojos cambiaron de su color marrón habitual a un morado eléctrico como los que tenían sus amigos (cada uno de un color). Y justo cuando la nube de vapor la iba a envolver, la mano de la chica se puso delante suya y de ella salió una fuerte corriente de aire en todas direcciones que empujó incluso a sus amigos.

Cuando la corriente de aire cesó, Sejo estaba contra la pared sentado en el suelo e inconsciente. Rozo estaba pegado a la pared con cara asustada, Hana en una silla con los ojos en espiral. Shira se encontraba en el suelo al lado de las escaleras laterales de acceso al escenario algo mareada y el chico apodado como Monocromo estaba sentado en el suelo en el pasillo central que daba al escenario. Poco a poco cuando fue recobrando el sentido alzó la cabeza y al ver el escenario, observó que estaba Rora saludando como si hubiese acabado la función de teatro y ella fuese la actriz principal.

Monocromo – grrrr, esta vez me habéis vencido. Pero no volverá a ser así BUAJAJAJAJAJ.

A gran velocidad, Monocromo se volvió una nubecilla y se deslizó hacia la estructura que sujetaba los focos encima del escenario. Los chicos que quedaban semiconscientes vieron como la estructura se precipitaba sobre el escenario con un fuerte sonido de metal y cristales rotos.

Los más cercanos al escenario consiguieron salir de allí al tiempo que veían como el suelo del escenario se destrozaba en algunos puntos y Monocromo salía disparado por la puerta desapareciendo de allí como si nunca hubiese llegado.

 

Rozo – me da que un par de profes que se van a cabrear…

Rora – pero ellos no saben lo nuestro. – dijo mientras se dirigía a comprobar el estado de sus amigos.

Al poco rato aparecieron unos cuantos profesores, entre ellos el que estaba a cargo de los chicos junto con el director atraídos por el estruendo. Al ver el desastre producido y a unos cuantos de esos chicos inconscientes, el director se puso como una furia con el profesor a cargo por no estar supervisando a los chicos ya que aquello podía haber acabado en un desastre horrible al caerse la estructura de los focos por “un error de ingeniería”. De modo que fue despedido e inmediatamente llevaron a los chicos a la enfermería para que más tarde vieran que estaban sanos.

Tras varias revisiones a los enganches de la estructura de los focos, siguieron sin averiguar cómo narices se habían soltado…

-Fin del capítulo-

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2 comments

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